
Y de nuevo seguimos hablando de la supuesta (y asumida por muchos) relación entre más (cantidad) y mejor (calidad), y la duda nos asalta a cada paso. Todo por culpa de este genial artículo de The New Yorker, titulado "The Cost Conundrum" que relaciona alto nivel de gasto sanitario con la sobre-disponibilidad de tecnología médica en una ciudad de Texas. ¿O acaso cuando un hospital pasa a tener resonancia propia no incrementa su ratio de pruebas/paciente? La facilidad de acceso, o al menos la mayor accesibilidad, implica siempre un incremento en las pruebas solicitadas, y es algo que se observa cada día, en cualquier centro.
Un ejemplo muy claro aparece en el Atlas de Variaciones en la Práctica Médica del SNS al analizar las variaciones en la utilización de artroplastia de rodilla en España. ¿Acaso la ratio de artroplastias por cada 10000 habitantes mayores de 65 años es similar en toda España? Pues no, para nada, y de hecho las diferencias son exageradas...
¿Y de que depende? Como dice el propio Atlas: "Estas diferencias plantean importantes preguntas: ¿la accesibilidad de una persona a un procedimiento adecuado (con beneficios que superan a los riesgos) es distinta según el lugar donde vive? ¿la probabilidad de un individuo de sufrir un procedimiento innecesario y tener un resultado adverso debido al mismo, es diferente según el servicio al que acuda?"
Como conclusión, señalan que la variabilidad en esta técnica está asociada a factores de oferta, es decir, a mayor número de traumatologos en una zona, mayor ratio de intervenciones. ¿Y quien lo hace mal? ¿Estamos infratratando en las zonas con menor ratio? ¿Ocurre lo contrario y son las zonas con mayor ratio las que intervienen a pacientes que tal vez no lo necesiten? Y más sigue sin ser mejor...





























