
Sin embargo, pese a lo que muchos piensan, el mercado no es perfecto, y menos aún en cuanto a la sanidad. Ya lo dijo Arrow en 1963 en un artículo que sentó las bases de la relación mercado-sanidad: "Uncertainty and the welfare economics of health care". El prestigioso economista Paul Krugman (que tiene un blog muy interesante en el NY Times) lo explica claramente en este reciente entrada de su blog titulado "Why markets can't cure healthcare". Los principales problemas de la sanidad para que el mercado pueda ofrecer sin problemas un servicio de cuidados de salud son:
1. Nadie sabe exactamente cuando y en que cantidad necesitará un servicio sanitario. Y lo peor es que cuando se necesite, no sabremos si será una cura sencilla o una intervención complicada y carísima. Por eso surgen las compañías de seguros, para así tener asegurada la posibilidad de recibir un servicio sanitario en el momento de necesitarlo; y por eso cobran según el estado de salud del cliente, a mayor riesgo, mayor precio.
Por todo eso, es muy difícil mantener un sistema sanitario basado en el mercado privado. Ninguna empresa aguantará o, si lo hace, será seleccionando riesgos, quedándose con pacientes muy sanos y rechazando a pacientes con cualquier problema. Por ello, el sistema necesita una complementariedad entre un sistema con una garantía pública (como el alemán) o totalmente público (como el inglés o el español) y una red de empresas privadas que provean servicios de salud.
Obama lo sabe, y está en ello...


























