viernes, 14 de mayo de 2010

La administración y la sanidad: enemigos íntimos



Hoy volvemos con una entrada de las que solemos agrupar en una sección llamada "haciendo amigos". Y es que tras el anuncio del Presidente del Gobierno de la reducción salarial para funcionarios, cualquier comentario crítico que no vaya dirigido a criticar al presi o a promover reivindicaciones sindicales, resultará extraño.

Llevamos un tiempo pensando en escribir en el blog sobre la gestión sanitaria pública en España y sobre los problemas que sufrimos los que día a día lidiamos contra (sí, contra) estructuras que nuestros representantes en el parlamento no se atreven a cambiar. De hecho, incluso nos hemos lanzado a decirlo alto y claro en algunos medios (sin mucho éxito, obviamente) con la ayuda del amigo Julio Mayol.

El miércoles noche, recién llegados del aeropuerto, el buzón guardaba una sorpresa: el número 42 de la revista Gestión Clínica y Sanitaria, en el que Jordi Colomer i Mascaró publica un artículo que consideramos básico para el actual debate sobre la administración pública sanitaria. Su título: "La gestión sanitaria a través de la administración pública: burocracia y privilegios".

Lo suscribimos por completo, y de hecho es uno de los análisis más claros que hemos leído en mucho tiempo. Además, Jordi plantea alternativas a la situación actual, realiza un paseo histórico por la administración española y la sanidad pública en este país y analiza el entorno económico y profesional del sistema sanitario. Lo mejor es que lo leáis completo, pero os regalamos estos 5 fragmentos como resumen:

Sin embargo, en los últimos 30 años las distintas reformas de la administración pública han sido sin excepciones un fracaso. Las anunciadas reformas no han sido capaces de introducir transformaciones del modelo burocrático que no han ido más de allá de las acostumbradas reivindicaciones de los propios funcionarios y sindicatos del acceso, consolidación, estabilidad vitalicia y las retribuciones para no afectar seriamente aquel statu quo. Mientras el debate sanitario internacional discutía las bondades del P4P (pay for performance) aquí nos hemos entretenido con el MP3 (marear la perdiz tres veces).

(...) la gestión sanitaria está sobrada de injerencia política y empleo fijo para siempre y le falta la estabilidad y creatividad necesaria para una inteligente gestión constante.

Además, y no es una anécdota, existe un determinado proceso de habituación que no sólo tolera la presencia de prácticas inapropiadas (absentismo, elusión de tareas, demanda inducida y selección de pacientes o apropiación indebida de recursos públicos) sino que incluso convive con ellas consideradas como normales en la organización. El resultado es la paradoja de mantener una situación de privilegio pensada en su día (el empleo permanente) sin que se acompañe de la contrapartida (fidelidad).

Los gestores públicos sanitarios disponen de estructuras, procesos y maneras de hacer que responden en gran parte al viejo paradigma burocrático, nacido para responder a entornos muy diferentes a los actuales. En este sentido, no es baladí recordar de nuevo que nuestro sistema sanitario público es una excepción dentro de los sistemas sanitarios de la UE-15, en donde en general están caracterizados (para los médicos) por una relación de contrato de servicios (profesionales liberales, que es la fórmula más frecuentemente utilizada para los médicos generales) o laboral.

El nuevo escenario reclama una administración postburocrática con procesos simplificados, relaciones contractuales, con la presencia de entidades semiautónomas y diversidad de instituciones, junto con nuevos modelos mentales basados en la e-administración y alejada de las injerencias políticas interesadas, porque la competitividad de un país pasa por una administración eficiente.

En resumen, uno de los problemas actuales del sistema sanitario es el entorno que lo rodea. Ya ni siquiera es un elefante, casi es un mamut congelado que se despierta cada x años y se mueve lentamente. Además, la costumbre se está instaurando en muchos rincones y acabaremos luchando contra nuestro peor enemigo: nosotros mismos.

Sometimes I give myself the creeps
Sometimes my mind plays tricks on me
It all keeps adding up
I think I'm cracking up
Am I just paranoid?
Am I just stoned?


4 comentarios:

  1. Imprescindible leer tu entrada hoy, e imprescindible leer ese artículo, #gracias

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  2. Que bueno, muchas gracias por compartir con todos nosotros dicho artículo.

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  3. " .... y acabaremos luchando contra nuestro peor enemigo: nosotros mismos."
    Ahí radica el problema y ahí radica la solución.

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  4. Interesante... pero nos estamos quedando en la superficie. ¿Cómo conseguimos despolitizar las organizaciones? ¿Cómo vamos a evaluar la calidad de nuestras intervenciones?

    Hay que tener en cuenta que, tal y como afirma el artículo, la burocracia española es única en su especie... ergo, las estructuras (y la forma de trabajar) también son únicas en su especie.

    El problema es ¿tenemos gente lo suficientemente preparada para tomar las decisiones pertinentes para ese cambio?

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