lunes, 6 de febrero de 2012

¿Realidad o sueño?


Claro, todos a una para cambiar el sistema sanitario, para hacerlo mejor, para tratar mejor al paciente y para evitar que el sano caiga enfermo, para promocionar hábitos saludables, para conseguir de verdad que la atención primaria sea el centro del sistema, que los especialistas actuen de consultores, para que la enfermería asuma de una vez el papel que le corresponde, y para que cada profesión sanitaria encuentre su lugar. Todos a una para que las especialidades se adapten a la realidad y no al revés, para que los jefes y gestores sean los mejores, para que el que trabaja mal cobre menos, y para que el paciente no se sienta perdido en un sistema complejo.

Pero claro, todo eso seguro que tiene un precio: cambiar formas de trabajar, adaptarnos a nuevos procesos, hacer las cosas de una forma diferente, reuniones y explicaciones, malas caras, aprender nuevas normas y tareas, movernos de sitio o incluso cambiar de calle y de horario, salir más al domicilio, ser participativos y transparentes de verdad. Y lógicamente igual alguna especialidad desaparece, se deben dejar de hacer pruebas que no aportan nada, hay servicios que disminuyen en plantilla porque tienen menos actividad, y puede que algunos grupos, empresas, jefes o políticos pierdan poder porque su influencia desaparece con las nuevas formas de trabajo.

Así que, nos parece bien la reforma y el cambio, pero preferimos que se haga sin cambiar tantas cosas, siguiendo en el mismo sitio, haciendo casi lo mismo. Ah, y lo nuestro que no se mueva, que no pierda influencia, que no pierda poder.

Y si nos quitas a un profesional, ya crearemos una subunidad especializada, convenceremos a la prensa y nos tendréis que dar el que nos quitaste y dos más. O la sociedad científica de mi especialidad dirá que tiene que haber x nosequeologos por cada cien mil habitantes, y nadie llega a esa cifra, y tendrás que ceder.

¿Y la culpa de que estemos como estamos? Todos creemos saber quienes son los culpables, pero nos centramos en señalarles con el dedo sin hacer nada más, solo recordando lo que se ha hecho mal, haciendo pulsos para demostrar quien es más fuerte. Y sin un cambio de actitud, sin otros valores (para unos y otros), poco podremos avanzar. Y así seguiremos, en la ya clásica inercia sanitaria.



Nota 1: esta entrada va dedicada a todos los profesionales que tienen ganas de hacer cosas y de seguir adelante, que hay muchos y muy buenos. Gracias a todos por estar ahí.
Nota 2: la imagen de la entrada es de Jaume Pallardó. Podéis ver esa y otras ilustraciones en la exposición 15 Miradas Ilustradas (en Valencia hasta finales de febrero o en esta web).

5 comentarios:

  1. Como me suena esa musiquilla Miguel Angel.

    Pero me pregunto: ¿es realmente especifico al sector sanitario...o es algo más generalizado que afecta a todos los sectores productivos del país?

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    1. Pues si, afecta a muchas mas cosas, pero preferí centrarme en esto solo. Cambio de valores, cambio de era, ya sabes.

      Gracias por pasearte por aquí

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  2. Siento ser negativa pero no habrá ningún cambio mientras los de arriba sigan pensando en sacar provecho. Sigo pensando que sois unos valientes y tenéis mucho coraje por querer cambiar las cosas. Muros que nos encontramos cada vez que se necesita un cambio, muros que están muy a gustito porque piensan en ellos y no en el bien común.
    H

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    1. Yo tambien lo pienso... Mi gran duda, y lo digo sinceramente, es quien aconseja a los de arriba, quien influye, quien presiona. Creo que los políticos acaban siendo marionetas también.

      Gracias Laila

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  3. Excelente entrada; el día preciso en el momento preciso...
    Un saludo

    Nico

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