jueves, 7 de junio de 2012

Época de oráculos



Es bien sabido que, pese a la existencia de grandes expertos en los ministerios y altas esferas de la administración pública, muchas de las decisiones de carácter estructural que se toman y se ponen en marcha, vienen avaladas por informes de consultoras privadas. Y en el sector sanitario esto es algo que está a la orden del día.

Lógicamente, si el ministro de turno no acude a fuentes internas y se fía exclusivamente de las consultoras que asesoran a sus asesores, puede que la decisión no sea la mejor o incluso siendo buena, no se implemente como debe. Algo parecido puede ocurrir con los lobbies y los sindicatos, ya que según a quien preguntes, te dirán una cosa u otra. Tomar decisiones estratégicas que impliquen un cambio radical sin hablar con los profesionales y con los pacientes, ¿es una buena opción? 

El BMJ dedica un breve artículo al papel de los consultores en la redefinición del modelo sanitario del NHS, con un título muy directo (en su línea): "Behind closed doors: how much power McKinsey wield?". Realmente, las consultoras tienen mucha experiencia en el desarrollo de proyectos en entornos complejos, pero ¿es necesario que alguien externo aconseje al político en la determinación de un nuevo escenario? ¿Quien aconseja realmente al decisor? ¿Los asesores? ¿Los consultores? ¿Los medios de comunicación? ¿O la presión política?

1 comentario:

  1. Pues aprovechando la ponencia a la que acabo de asistir, diría que en tiempos de vacas gordas a muchos les asesoran los "forofos del bienestar" y en tiempos de vacas flacas los "contrabandistas d reformas", utilizando la nomenclatura de Antón Costas

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