miércoles, 20 de marzo de 2013

Sobre cambios, medallitas y otras cosas



Llega un momento en que no se sabe si los políticos no quieren escuchar o es que no saben a quien escuchar. Reformillas (a corto plazo) sin mucha evidencia, transformaciones necesarias que se dejan de lado por todo lo que implican, cambios que nunca llegan y grupos de presión (lobbies) que pelean por lo suyo, por no perder, por quedarse igual.

El caso de la Comunidad de Madrid y de la reforma Lasquetty ha generado mares de tinta (electrónica) con resultados desiguales. Informes muy rigurosos (pocos pero buenos y contundentes), análisis sin evidencia que buscan titulares facilones y que sorprendentemente acaban en portada, y muchos documentos centrados en demostrar si el coste por habitante es mayor o menor que X. Sin embargo, el cambio que necesita el sistema nacional de salud es mucho más que eso, porque la línea de la privatización o externalización o subcontratación o lo que sea es una parte de todo lo que hay sobre la mesa. Y mucho más cuando la evidencia que respalda la decisión de señalar como ganador entre la pugna pública-privada todavía no ha sido publicada

Más allá de las voces sindicales o colegiales, hay otras que hablan alto y muy claro, que no tienen nada que perder y quizás por eso no tienen miedo a decir ciertas cosas. Muchas de esas voces se escuchan fuera de los circuitos convencionales, y son los blogs y las redes sociales (principalmente twitter) las que difunden ideas, argumentos, cambios y potenciales mejoras. En Inglaterra es algo habitual y de hecho son voces que cada vez cobran más importancia en el debate, como lo demuestran dos artículos:
- "Twitter and the health reforms in the English National Health Service". Publicado hace unos días en la revista Health Policy.
- "The other Twitter revolution: how social media are helping to monitor the NHS reforms". Publicado en British Medical Journal en febrero de 2011.

Hay algunos ejemplos muy recientes y cercanos que ayudan a entender mejor que está pasando en España: uno lo firma Rafael Sánchez en su blog Más allá del microscopio, con el título "El efecto Bárcenas en sanidad". Se trata de una exposición directa, que mete el dedo en la llaga de la realidad, que muestra lo que vemos muchos días a nuestro alrededor, esos "pecaditos" que acaban conformando la otra realidad del sistema sanitario. Y lo peor de todo es que intentar combatirlos es muy dificil, ya que llega un momento en que esas costumbres poco legales (y de poca monta) ya parecen ser derechos constitucionales.

Otro ejemplo es una reciente entrada de Salvador Casado titulada "Profesionalismo" que habla de una marea diferente, que debiera ser el centro de todas las demás: la marea ética. Una marea centrada en "atrevernos a hacer nuestra labor lo mejor posible y de esta forma poner en evidencia al que no la hace".

Twitter y los blogs siguen aportando opiniones, ideas, análisis, reflexión y muchas propuestas. Hay debate casi a diario, se generan contactos y se crean redes informales de profesionales. Twitter ofrece voz más allá del trending topic (que cada vez tiene menos valor) a muchos profesionales y pacientes que de otra forma seguirían afónicos. Incluso iniciativas como #carnavalsalud permite recopilar opiniones casi contarias alrededor de un mismo tema. Sin embargo, los que deciden y los que asesoran o tienen acceso a esos lugares donde se toman grandes decisiones, parecen tener miedo a las redes sociales y a las opiniones que se generan en blogs o foros. Y no sólo miedo, el exceso de opiniones y de mensajes demagógicos disfrazados de opinión está provocando una auténtica infoxicación, y empieza a ser necesario realizar una función de filtro o de "content curator" entre todas las propuestas.

Lo peor de todo es que, hasta en el momento de cambiar y mejorar, hay muchos candidatos para ponerse medallas. Y será difícil que apoyen ideas o propuestas que vengan de fuera de su entorno, o no coincidan con su línea ideológica. Cuando las iniciativas reformistas dejen el debate bicolor y empiecen a teñirse de rigor y de valentía para decir cosas que nadie quiere oir, quizás todo seas diferente.

2 comentarios:

  1. Más alto se puede decir pero lo has dejado clarito como siempre.

    Enhorabuena, maestro.

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  2. No se trata de saber o no escuchar o a quien escuchar …..Simplemente incompetencia, una de las cualidades que se le atribuye a las personas competentes es ser un buen receptor (tener el don de saber escuchar) aparte de ser un buen emisor (transmitir

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