miércoles, 24 de julio de 2013

Desmontando Google Health: dos años después


Google Health nos dijo adiós hace dos años, pero su desaparición no provocó la misma crisis de pánico que Google Reader entre los usuarios. Como ya comentamos en su momento en el blog, Google no consiguió enganchar al público objetivo y muy pocos encontraron la utilidad o el valor añadido de la aplicación. ¿Cómo vemos ese cierre dos años después?

Una de las críticas a Google Health era su falta de apertura, es decir, no era nada dospuntocero. Con el tiempo, esa crítica se ha consolidado como uno de sus grandes problemas: se almacenaban datos por parte del usuario y nada más. No había posibilidad de conectar con otras aplicaciones, ni de desarrollar una parte social que uniera a los usuarios, lo que la transformaba en un simple almacén de datos. La parte social habría sido el complemento perfecto.

En estos últimos meses, las aplicaciones de tracking relacionada con la salud han tenido un desarrollo brutal: running, dieta, paseos, etc. Google Health debería haber asumido el papel de "recolector" de datos de dichas aplicaciones, almacenando datos y ofreciéndolos con gráficas, tablas, etc. ¿No supo anticiparse a la irrupción de este tipo de aplicaciones en el mercado? Además, el usuario no quiere actualizar manualmente la aplicación, prefiere que sea automático, casi imperceptible (estilo fitbit o Nike).

¿Y la famosa monetización? ¿De donde podría sacar Google dinero? No se planteó ofrecer la aplicación a los hospitales o aseguradoras, ni siquiera como un servicio adicional a sus pacientes. Por ello, dado que no se promocionó apenas, el usuario veía que sus datos estaba almacenados para uso personal, sin más.

Google tenía cierta idea de los problemas que tenía la aplicación, como se observa en este análisis sobre los cambios de la aplicación de septiembre de 2010 (9 meses antes del cierre final), pero no hizo apenas nada. De hecho, la evolución de la competencia inicial (Microsoft HealthVault) se ha centrado en las alianzas con grandes proveedores para que cada paciente pudiera consultar sus datos en dicha aplicación.

Finalmente, y en relación a los datos de salud, el fallo pudo estar en la unidireccionalidad. ¿Quien iba a ver esos datos? ¿Algún profesional sanitario? El desarrollo de webs propias como Healthspace (desde una perspectiva pública) o My Health Manager (por parte de Kaiser Permanente) son dos buenos ejemplos. Y lógicamente, el ciudadano quiere tener sus datos pero le importa mucho más aún que dichos datos los tenga su centro sanitario.

Un buen resumen de lo que pasó en Google aparece en esta entrada de la web Search Engine Watch: falta de liderazgo y de desarrollo, falta de apoyo por parte de proveedores de salud y de empresas TIC y falta de apoyo de las grandes organizaciones. Tener los datos es sólo un paso, necesario pero no suficiente.



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