lunes, 8 de julio de 2013

La hamburguesa de la paz


Una de las cosas que más llama la atención cuando se visita el Hospital La Paz (Madrid) es que haya un establecimiento de comida rápida (una hamburguesería) dentro del recinto. Teniendo en cuenta la cantidad de mensajes diarios de dieta, ejercicio y hábitos saludables que se dan en un centro sanitario, el mero hecho de albergar una hamburguesería es una ironía muy significativa.

Además, dicho establecimiento se integra dentro de la actividad diaria del hospital, con acciones como el regalo de menús a los padres de los niños ingresados (¿alimentación saludable? ejem ejem). Además,  la cadena del establecimiento tiene diversas campañas solidarias dirigidas a colaborar en el cuidado de los niños ingresados (como casas para que los padres puedan permanecer cerca del hospital mientras el niño está ingresado).

¿Es positivo para el niño esa asociación de hamburguesería de comida rápida con un centro sanitario? Un clásico artículo de la revista Pediatrics trata precisamente ese tema, con un título muy llamativo "Marketing Fast Food: Impact of Fast Food Restaurants in Children’s Hospitals". La conclusión del artículo, basado en una encuesta, es muy interesante:
- En los hospitales que cuentan con una hamburguesería en el propio recinto, hay mayor consumo sus productos entre los pacientes de consultas externas.
- Existe una creencia de que la hamburguesería apoya financieramente al centro sanitario.
- Ante la pregunta de si la comida de dicha cadena es saludable, la puntuación es más elevada entre los pacientes que están en hospitales con hamburguesería. 

Estos mensajes contradictorios no son positivos para las familias y mucho menos para los niños. ¿La solución es una normativa que limite la presencia de establecimientos de comida rápida en determinados lugares? El cambio social que consiga asociar ese tipo de comida como un problema para la salud es lento y quizás utópico, y tal vez no es el momento para que el Estado adopte un papel paternalista prohibiendo determinados comportamientos asociados a la libertad del individuo. Los padres son libres... pero un McDonalds en un hospital no es precisamente una gran idea.

Ah, y para acabar una paradoja del día a día: ¿el almuerzo clásico de cafetería de hospital de bocata de morcilla o chorizo asado es saludable? ¿está en la misma categoría que la hamburguesa? ¿O al ser un plato típico español ya no es un problema? ¿También influencia al paciente o al visitante? El eterno debate de comer cosas sanas o comer lo que a cada uno le apetece, y más en un hospital...

10 comentarios:

  1. Juas, me encanta la última reflexión... y a mi modo de ver se puede comer basura sin necesidad de ir a un Restaurante de comida rápida, claro que sí, no hay más que ver las bombas calóricas que nos metemos entre pecho y espalda.... y yo el primero :-)

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  2. Yo opino que puede beneficiar tener un establecimiento de este tipo, pues reduces la "asepsia" que rodea a los hospitales, ya que se integra lo cotidiando en lo excepcional. Estoy de acuerdo con la última reflexión. Las americanadas no son las únicas que nos llenan de grasas trans. Y las máquinas de vending? Y los platos combinados aceitosos? Y la comida sin alegría de los hospitales, no empuja a acabar a base de fritangas en cuanto se puede?

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  4. Recuerdo la discusión que hubo en el Centro de Investigación de Salud Pública sobre introducir una máquina de vending de Coca-Cola.....

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  5. Bueno, no sé yo si la comida de la cafetería del hospital es más o menos saludable que la del McDonald's, ¡jajaja! Obviamente, el sitio no es el adecuado; pero, claro, uno es librede elegir y responsable de ello. Y, para qué engañarnos, cuando tenía alguna reunión en la Facultad de Medicina de la Autónoma, pues no venía mal ;)

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  6. Anónimo8/7/13 20:12

    También podemos comparar la diferencia entre los 6 euros de un menú del McDonalds con los 12 del menú del restaurante tradicional.

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  7. Podemos aplicar el mismo razonamiento a la cantidad de sanitarios fumando que podemos encontrar en las inmediaciones de un hospital.

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  8. No conozco ningún hospital del mundo en el que no haya una maquina repleta de bebidas azucaradas.

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  9. El problema es el mensaje que se transmite a pacientes y familiares. Todas las personas son especialmente susceptibles a los mensajes que se dan directa o indirectamente en los momentos de enfermedad. Si ven que dan galletas María en el desayuno, interpretan que es el desayuno más sano. Si ven un Mac Donalds cerca, interpretan que su comida no debe ser tan mala. Eso es lo que queda... Mensaje confuso y peligroso. Almudena Castro

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