lunes, 22 de julio de 2013

¿Sabemos adaptarnos a la demanda? Sobre el cierre temporal de camas hospitalarias



La organización tradicional de los hospitales en España y la costumbre obliga a que todas las unidades de hospitalización estén siempre abiertas, con todas sus camas. Salvo verano, época en la que muchos centros cierran alguna planta ante la reducción de los ingresos, el resto del año todo está abierto.

¿No sería más interesante adaptar la oferta de camas a las necesidades reales de cada momento? Hay unidades de hospitalización que nunca superan el 50% de ocupación salvo dos meses al año, ¿no sería lógico adaptarnos a esa realidad? Lógicamente hay algunas dudas relacionadas con la conveniencia o no de juntar pacientes de varias especialidades en una misma planta (cosa que es muy habitual), pero si la planta 4 izquierda está al 20%, ¿no sería más eficiente cerrarla unos días y abrirla en caso de necesidad?

La flexibilidad está asociada a la eficiencia, pero lamentablemente cerrar camas, aunque sea por una semana,  se suele interpretar como una mala noticia y un síntoma de recorte. Incluso es muy habitual el titular en prensa del tipo: "el hospital A cierra una planta pero tiene lista de espera quirúrgica". El cierre de quirófanos es una mala noticia para la lista de espera, pero el cierre de camas no va a impedir que se siga operando. Y si es cirugía ambulatoria, menos problema todavía.



Los datos son muy claros: se mantiene el número de ingresos en los últimos años, pero asociados a estancias medias cada vez más bajas. De hecho, el número de estancias hospitalarias en hospitales adscritos al SNS por 1000 habitantes ha ido bajando desde 756 en 2001 a 668 en 2009. Sin embargo, tenemos el mismo número de camas hospitalarias que en 2001, paradójico ¿no? Es decir, menos necesidad de camas, pero mismo número de camas. Y si alguien prefiere analizar el dato de ingresos por 1000 habitantes, ocurre lo mismo: reducción desde 2001 a 2009. Los datos aparecen en la estadística de centros sanitarios de atención especializada que elabora el Ministerio de Sanidad (aquí el resumen). 

Mantener todo abierto también tiene su coste y ese gasto no suele aportar nada al paciente. Lo único necesario es tener una organización que sepa responder  y adaptarse con celeridad a las necesidades externas: tenemos los datos, tenemos la información y sabemos hacerlo, falta querer y que la sociedad pueda entender que es una medida para usar bien el dinero público.

Nota: esta entrada está inspirada en un post del blog Salud a debate, que firma Esteban Carrillo.


6 comentarios:

  1. El mismo fenómeno sucede con el personal de los laboratorios. La gestión de sus efectivos no tiene nada ver con la carga de trabajo (a demanda), que sigue unos patrones cíclicos conocidos. Por ejemplo, según los distintos días de la semana.

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  2. Otro "factor de confusión" (entrecomillado porque no es tal en su acepción estadística) es el tiempo de espera desde que se solicita un ingreso desde Urgencias y éste se hace efectivo.
    Siempre hay un decalaje entre que curso la solicitud y esta se admite y se traslada al paciente, pero en verano es habitual culpar a ese retraso al cierre de camas, y en invierno a la saturación por la gripe y las neumonías. Y reconozco que a mí me ocurría, sin haberme puesto nunca a comprobar cuál era el tiempo en cada situación.

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  3. Por cierto, comparto la viñeta. La mayoría de los microorganismos son nuestros amigos. ;)

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  4. Hola me parece muy interesante tu post porque da pie a la discusión y al diálogo. Yo tengo mis dudas sobre las implicaciones que supondría para el personal de enfermería el cierre de plantas hospitalarias.
    Primero de todo, hay que diferenciar entre que una planta “sólo” se llene al 50% y la carga asistencial que supone ese sólo “50%”. Es decir, una cosa es el análisis cuantitativo que parece de “sentido común”, y otro el aspecto cualitativo que supone la carga asistencial. Una planta puede estar llena “sólo” al 50% pero la carga asistencial puede suponer el doble de que si estuviera al 100%. Para eso hay que hacer un análisis concreto de la realidad concreta y salirse de la Realpolitik contable.
    Por otro lado, me pregunto si a alguien se le ha pasado por la cabeza preguntarle a una enfermera cuál es su presión asistencial y que cree que se podría hacer para mejorar la “eficiencia” de esa planta porque son ellas las que al final llevan la presión asistencial de los cuidados. Además, las “necesidades reales” dependen de quién las defina, si las define un profesional médico serán unas, si las define una enfermera serán otras y si las define un economista serán otras. Para resolver estas cuestiones, sería interesante dejar el despacho y hacer un estudio cualitativo sobre la opinión de las profesionales de enfermería y medicina sobre la carga asistencial y la mejora de la “eficiencia” así como de las “necesidades reales”. La implicación del personal hospitalario en la gestión del hospital debería ser un imperativo categórico en la gestión hospitalaria así como el establecer un máximo de ratio de enfermera/paciente en una planta. En el estado de California se ha legislado en 2005 que la ratio enfermera/paciente en una planta hospitalaria debería ser de 1:5. Ese debería ser el leitmotiv para mejorar la “eficiencia” y reducir la mortalidad hospitalaria.
    Por otro lado, estaría de acuerdo en que una planta se utilicen camas para pacientes de otras especialidades siempre y cuando corra a cargo de la empresa un curso de formación dado que dependiendo de la especialidad los cuidados de un paciente pueden llegar a variar mucho y es más difícil ofrecer cuidados de excelencia.
    Respecto al cierre de plantas dependiendo de la demanda estaría totalmente en desacuerdo si ello implica el despido laboral de enfermeras. No se debería cerrar las plantas en base al aspecto cuantitativo de cuántas camas están ocupadas, sino en base a aspectos cualitativos de carga asistencial.

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  5. No es tan fácil como calcular cuántas camas hay que cerrar en proporción a los datos ofrecidos (estancias hospitalarias). Por un lado, tenemos lo que comenta adecuadamente Miquel Ferré, la sobrecarga asistencial que simplemente se podría estar corrigiendo, y por otro, el completo análisis que presenta Rodrigo Gutiérrez en su blog: http://www.regimen-sanitatis.com/2013/07/cuantas-camas-se-necesitan-de-verdad.html Todo depende del cristal con que se mira, y qué factores mira.

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