lunes, 19 de agosto de 2013

Conjugando el verbo representar



Las redes sociales (online y offline) y la capacidad innata de colaborar entre las personas pusieron en el candelero a las organizaciones sin organización. Es decir, grupos de personas alrededor de un objetivo común, que sirvieron de base para el libro de Clay Shirky "Here comes everybody". 

El 15M pasará a la historia como uno de esos movimientos basados en la fuerza de la colaboración espontánea, en su capacidad de adaptación a la realidad y en la inexistencia de jefes o líderes (al menos aparentemente). Uno de los aspectos que mas llamó la atención fue la postura de las organizaciones representativas tradicionales en España (partidos políticos y sindicatos), que vieron como muchos ciudadanos las rechazaban alegando falta de representatividad. En algún caso se vieron obligados a "copiar" ideas del 15M (movimiento definido como asindical y apartidista) y a apoyar iniciativas para no quedarse fuera de juego.

En el mundo sanitario, la inmensa mayoría de las organizaciones representativas por excelencia (colegios profesionales y sindicatos) todavía no han llegado a eso. Y salvo algunas ideas o peticiones surgidas de los profesionales que han sido apoyadas parcialmente, la mayoría sigue sin escuchar atentamente lo que se dice en las redes y en la calle y en los centros sanitarios (y no nos referimos exclusivamente a la marea blanca). Un buen ejemplo es el reciente pacto firmado entre los colegios de médicos y enfermería, algunos sindicatos y el ministerio de sanidad, que no ha tenido una gran acogida en las redes sociales.

El problema es que las estructuras de poder (políticos y administración) solo hablan con esas organizaciones, sin preguntarse si las ideas que defienden coinciden con las de la mayoría o si sólo se dedican a luchar por su propia supervivencia. Sin embargo, la propia ley es la que obliga al gobierno a escuchar a dichas organizaciones ya que se supone que representan a todos los profesionales, más por mandato legal que por liderazgo real. Lógicamente, la existencia de una gran mayoría silenciosa impide en ocasiones conocer la opinión de muchos profesionales. 

¿Existen formas alternativas de hacerse escuchar? ¿Representan realmente las organizaciones "oficiales" a los profesionales? ¿O al menos a una mayoría de ellos? ¿Obtendrá algún resultado una organización alternativa o debe ceñirse al cauce oficial? Si tuviéramos la posibilidad de tener diversos interlocutores, quizás la variedad restara valor a la unidad, permitiendo igualmente que cualquier grupo pequeño de profesionales pudiera luchar por intereses más personales que colectivos. ¿Cómo es posible recoger las necesidades de (casi) todos sin llegar a defender o promover medidas que beneficien solo a unos pocos? ¿Cómo diferenciar la (justa) reivindicación de los que no se ven "beneficiados" tras una medida política del (legítimo) principio democrático de buscar el beneficio de la mayoría?

Una forma interesante de verlo la encontramos en este fragmento de la serie The Newsroom en el que el presentador de las noticias Will McAvoy entrevista a una "portavoz" del movimiento Occupy Wall Street.


9 comentarios:

  1. Ergo Necesitamos un "15 M sanitario"... que de forma 'asindical y apartidaria' defina los ideales, las formas y los mecanismos que, entre tod@s queremos para 'forzar' su copia por los representantes...

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    1. Podríamos empezar por definir los ideales y las formas, los principios básicos y lasa líneas de trabajo. ¿O mejor esperar directamente la revolución?

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    2. Aunque son varias discusiones distintas, diré que una cosa es la representatividad "real", y otra el reconocimiento de dicha representatividad.

      Los colegios, sindicatos, federaciones de asociaciones, y movimientos asamblearios representan poco o nada más que a los que gritan y los forman.

      Por otro lado esa hipocresía de reconocerles representatividad mientras defienden nuesteoS intereses pero cuando llegan a un acuerdo con el enemigo rechazarla es deplorable.

      En mi opinión.

      Lo del 15 m lo dejo porque esos si que representan a menos...

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    3. Ese comentario era mío pero no he podido firmar!

      Rafa T

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  2. Qué casualidad que la mayoría de los que no se sienten representados por este tipo de estructuras (ya sea por colegios profesionales, sindicatos o sociedades científicas) se han interesado poco o nada en las formas de participación dentro de ellas. Hay muchas cosas cosas que han de cambiar, sí; pero, ¿por qué no se quiere formar parte de ello? Que lo hagan los demás...

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  3. Las organizaciones se distancian paulatinamente de las necesidades de sus miembros cuando se convierten en estructuras autónomas intercambiando intereses entre ellas. El intercambio de intereses lo plasman en pactos.
    Los afiliados/colegiados/socios ganan, si sus necesidades coinciden con los intereses de los dirigentes. los intereses de estos no necesariamente son cercanos a la corriente mayoritaria de la organización.
    Para mi, la verdadera representación se consigue llevando los temas importantes del ámbito profesional al voto directo (referéndums). En el S XXI es técnicamente sencillo y más en sanidad donde todos tenemos certificado digital.
    Ni las organizaciones ni la administración lo van a plantear, todos tienen mucho que perder. Ganaría la profesión.

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  4. Creo que Bartlomé ha respondido perfectamente a Cristina... los sucedáneos de mecanismos de participación que ofrecen las estructuras de las organizaciones tradicionales tienen poco o nada de DEMOCRACIA...

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  5. Los mecanismos de participación vienen reflejados en los reglamentos de los Colegios Profesionales. Para cambiarlos hay que ser socio, ir a las Asambleas y proponer esos cambios al reglamento. Me gustaría saber cuántos socios van a las Asambleas de sus correspondientes Colegios...

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  6. Creo que mi comentario reforzará las opiniones de los que ya habéis comentado...
    De marzo de 2007 a marzo de 2011 formé parte de la Junta de Personal del Hospital de Tarragona Joan XXIII como representante sindical de SFIC (sindicato de facultativos independientes de Cataluña), que prohíbe a sus representantes tener filiación política ni estar "liberados".
    Prontó descubrí que aquello era un teatro, cada uno con su papel. Por resumir:
    - la dirección seguía órdenes de Barcelona, escudándose en ello para no tomar decisiones que les competían
    - los sindicatos de clase (UGT, CCOO), minoría en la Junta, eran el brazo ejecutor de sus partidos políticos (en el gobierno tripartito de Cataluña en aquel momento)
    - los sindicatos de médicos y enfermería (MC, SATSE, UAE) no siempre estaban en la sintonía debida a quien trabaja a tu lado, perdiendo fuerza
    - el sindicato de todos los sanitarios (CATAC) era el más efectivo y el más votado, pero algunos estaban allí somo por ser "liberados"
    - nosotros (SFIC) ingenuos sin apoyo político y dedicando nuestro tiempo personal, los "profesionales" tenían más fuerza y competencia
    - los representados no siempre conocen lo que corresponde a un sindicato y cuando pedí apoyo para temas que ellos mismos reivindicaban, lo obtuve muy pocas veces encontrándome como el capitán araña...

    El sistema no funciona. Al menos esta fue mi experiencia. Ni que decir tiene que no me volví a presentar...

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