martes, 19 de noviembre de 2013

Ecos inesperados del Manifiesto Abla de sanidad participativa


Hace poco estuvimos en Abla, por fin... En Abla nació en 2010 el famoso manifiesto de Abla "Salud 2.0. Lineas para una sanidad participativa", un documento que para muchos marca una estrategia clara de trabajo para los próximos años en el ámbito de la salud.

En verano escribimos una entrada titulada "La hora de las personas" en la que comentábamos la necesidad de revisar y actualizar el manifiesto, y para conseguirlo, Maite Martínez Lao se puso en marcha y organizó una des-conferencia en el marco de la IV Conferencia de Espacios Sociales de Innovación. Y allí nos sentamos un buen grupo de profesionales y ciudadanos interesados en mejorar el modelo sanitario actual, como Alorza, Mariano Hernán, la Comisión Gestora, Carlos Oropesa, la propia Maite, Manolo Bayona, Rosa Nieto, etc.

Hablamos largo y tendido, y al final las ideas fuerza que quedaron fueron las siguientes:
- El documento puede que se adelantara a su tiempo.
- Falta una estrategia de difusión clara.
- Hay que llegar a los políticos y conseguir adhesiones de instituciones y organismos públicos.
- El paciente debe beneficiarse del manifiesto, no es necesario que lo conozca. Para ello hay que influir en las  políticas públicas en temas sanitarios.

Al final, el debate se centró en como llegar al decisor, y en como conseguir que los políticos conozcan el manifiesto. Tarea difícil pero no imposible... aunque puestos a pedir imposibles, y como propuesta temeraria, sería conveniente que la normativa básica en temas sanitarios (la Ley General de Sanidad) incluyera alguna de las ideas del manifiesto. ¿O acaso ya las incluye?

El artículo 3.1 ya da algunas pistas (que muchas han olvidado): "Los medios y actuaciones del sistema sanitario estarán orientados prioritariamente a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades". Además, entre los derechos del ciudadano, hay uno muy llamativo: "A participar, a través de las instituciones comunitarias, en las actividades sanitarias".

Sin embargo, en nuestra ya oxidada Ley General de Sanidad no se habla de colaboración entre profesionales (salvo varias referencias al trabajo en equipo en atención primaria). Y tampoco se habla de la corresponsabilidad del paciente sobre su salud ni de internet. En cuanto a la formación, las referencias son genéricas.

Un primer paso hacia el Manifiesto lo hace la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias:
- Dedica un artículo completo (el 9) a las relaciones interprofesionales y al trabajo en equipo. Su primer apartado señala que: "La atención sanitaria integral supone la cooperación multidisciplinaria, la integración de los procesos y la continuidad asistencial, y evita el fraccionamiento y la simple superposición entre procesos asistenciales atendidos por distintos titulados o especialistas."
- En cuanto a la formación, el artículo 12 habla expresamente de "actualización permanente de conocimientos" y de "revisión permanente de las metodologías docentes".

¿Está todo perdido? Pues más bien todo lo contrario. Hemos elegido al azar dos planes de salud, el de Andalucia y el de la Comunidad Valenciana, y las perspectivas son muy buenas (casi utópicas): 
Andalucia recoge la gestión del conocimiento, la corresponsabilidad del paciente, la creación de un "espacio en red para la interacción entre la ciudadanía y el sistema sanitario público andaluz" y en la meta 6.4 el uso de las TIC para "mejorar el acceso equitativo de la ciudadanía a la información y a los servicios de salud, así como a fomentar la capacitación y la participación ciudadana para generar más salud".
- Valencia incluye la responsabilidad de cada paciente de su salud y el desarrollo de las TIC y la esalud como instrumentos estratégicos. Hay un enfoque decidido en temas de educación y promoción de salud a través de múltiples canales.

Como conclusión final:
1. La legislación básica en materia sanitaria no incluye la mayoría de los aspectos básicos del Manifiesto Abla.
2. Los planes autonómicos de salud más recientes incluyen estrategias de trabajo muy similares al Manifiesto. 
3. Quizás la cuestión no es difundir el manifiesto, sino promover que la administración sanitaria lleve a cabo sus propios planes de salud, ponga en marcha las iniciativas que promete y sea capaz de pasar "del discurso a la acción".

Acabamos con la sintonía de estos días raros. 

4 comentarios:

  1. Hola, Miguel Ángel:
    Te hago un apunte a las conclusiones de la tarde de trabajo tan interesante que echamos el otro día en Abla: hacen falta propuestas concretas para llevar el Manifiesto Abla a la realidad. Como allí comentamos, el Manifiesto es una declaración, lo que los sajones llaman un statement, un posicionamiento... pero ¿cómo llevar sus planteamientos al día a día de los miles de profesionales que trabajamos en los servicios de salud? Para responder a esta compleja pregunta, siempre me acuerdo de esa frase que tanto les gusta a los del coaching: "Piensa en grande, actúa en pequeño". En grande ya se pensó hace 3 años y ahora toca lo demás, que por pequeño no deja de ser importante. Posiblemente, lo más importante...
    Un fuerte abrazo
    CARLOS

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  2. Para conseguir algo de los políticos la época buena sería en año de elecciones que reciben a todo el mundo. También es cierto que en este año prometen todo y luego no cumplen nada.

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  3. Rosa Andrade20/11/13 21:18

    Llevo un par de días dándole al runrun (léase el coco) y con ganas de aportar pero sin encontrar el tiempo para ello. Coincido plenamente con Carlos, un manifiesto es eso, una declaración de intenciones de la gente que lo asume como propio o que comparte inicialmente un planteamiento concreto (que en su día fueron, fuimos, bastantes personas), pero ¿y el resto? ¿no se ve reflejado? ¿cree que es una batalla imposible? ¿no lo comparte? . Poner unas ideas en un papel es siempre muuucho más fácil que llevarlas a la práctica. Todos sabemos que intentar cambiar inercias de organizaciones tan grandes y complejas cuesta mucho trabajo, mucha dedicación y mucha paciencia, pero si fuera fácil seguramente no estaríamos en este punto ¿verdad?. Apuesto por las microacciones, por el contagio social, por estimular el "me apunto", pero no el de boquilla, sino el del turronx (como dirían los geniales Antonio y Serafín), el de remangarse y proponerse, cada uno en su ámbito, cómo llevar a la práctica estas ideas. Un abrazo!

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