jueves, 12 de diciembre de 2013

El bien morir (desde la puerta de al lado) #carnavalsalud


Los que nos dedicamos a la gestión sanitaria y no somos profesionales sanitarios, tenemos una relación extraña con la muerte: está cerca, pero no la vemos cara a cara. Un enfermero o un médico tienen una relación más directa: cuidados paliativos, acompañamiento en el duelo, tratamiento del dolor o estar en ese momento final a pie de cama. Pero los economistas (por ejemplo) tenemos que basarnos en lo que vemos en nuestra vida personal, en lo que nos cuentan y en lo que escuchamos.

Es la primera vez que publicamos con retraso en #carnavalsalud (esta vez sobre el tema "el derecho a bien morir") y es porque llevamos muchos días dando vueltas al tema. Podríamos hacer una entrada contando alguna experiencia personal o acudiendo a alguno de los libros y artículos que hay publicados, pero hemos preferido hablar desde la perspectiva de alguien que trabaja en el mundo de la gestión. 

Es crucial pensar que las habitaciones de un hospital o los boxes de urgencias puede que sean los últimos lugares que vea una persona enferma antes de morir, o quizás que esos lugares sean donde los familiares se despidan de su padre/madre/etc. El mantenimiento (de las instalaciones y del mobiliario) y la limpieza son por ello funciones esenciales para conseguir que sean lugares dignos, evitando que el paciente y la familia se sientan hacinados (tipo pasillo de urgencias). Parafraseando una conocida frase sobre trabajo en equipo, los hospitales son tan limpios como su habitación más sucia. 

Las reglas férreas deben ser flexibles y más en caso de pacientes terminales. Los procesos sanitarios tienen un elemento esencial: los pacientes, que son personas. Por ello, hay que intentar adaptar los procesos a sus características y a su situación. Incluso, tal y como señala el informe "El hospital del futuro", sería conveniente evitar mover al paciente más de lo necesario y no cambiarlo de habitación si su situación es muy delicada.

Afortunadamente, todas las posibles carencias estructurales y de calidad percibida se suplen con la profesionalidad de los trabajadores sanitarios. Los medios para una gran cirugía suelen ser caros, pero los medios para conseguir un entorno agradable y tranquilo para los pacientes apenas tienen coste económico. La dignidad y el respeto son tan baratos...

Nota: la foto es de Eric Lewis (vía Flickr).

4 comentarios:

  1. Mariangeles12/12/13 21:31

    Miguel que bien lo has expresado

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  2. Muy bueno y cargado de razón. A veces no se puede despedir en el mejor de los entornos, pero ver como hasta en una UCI llena de camas te ponen los biombos y te dejan estar con tu padre en sus últimas horas de vida te demuestra todo lo que se suple gracias a la profesionalidad y, añadiría la empatía, de los profesionales sanitarios.

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  3. Vicente Carrasco13/12/13 23:39

    Creo que enfermería es fundamental en estos procesos, y que las barreras arquitectónicas de muchos servicios de urgencias hospitalarios impiden morir con dignidad, pese a las demandas estructurales de trabajadores y cargos intermedios. Es decir, si un paciente está agonizando y no podemos ubicarlo en un box de urgencias con la suficiente intimidad para que esté la familia como se merece, debemos preguntarnos si estamos dando asistencia de calidad, y esto demuestra que humanamente el paciente no se merece algo así.

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