lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Quien maneja la barca sanitaria? Detrás de las decisiones


Una de nuestras obsesiones es adivinar quien decide arriba del todo en el terreno de la política sanitaria. Que los ministros, consejeros y demás políticos no siempre son expertos en temas de este tipo es algo habitual y lógico, pero nos queda la gran duda acerca de quien asesora al asesor que marca el camino a seguir.

Podríamos empezar por la industria y los lobbies comerciales, los que temen que cualquier cambio en la política sanitaria afecte directamente a su cuenta de resultados. Laboratorios farmacéuticos, entidades aseguradoras, empresas de alimentación y dietética o centros sanitarios privados son algunos ejemplos de este grupo.

Otro gran grupo son las organizaciones representativas, como sindicatos, colegios profesionales o sociedades científicas. Antes de defender a sus propios colegiados o asociados, está la lucha por la supervivencia, esa especie de darwinismo representativo que nos dice que solo sobrevive el más fuerte. Y por ello, todas estas organizaciones intentan que las normas que se aprueben les asignen funciones que a larga se traducirán en más dinero y mayor salud.

Los think tanks de cada partido político en ocasiones tienen esa función y asesoran a los decisores finales, aunque en estos casos volvemos al punto de partida. Un ejemplo lo tenemos en Madrid: ¿quien propuso al consejero y al presidente ese proyecto de semiprivatización? ¿Se llegó a valorar su conveniencia y su utilidad? En un momento en el que es necesario alinearse con los profesionales, no es posible tomar otro camino, en otra dirección, que anula muchos de los deseos de los colectivos profesionales sanitarios.

Los medios de comunicación muchas veces tocan sin saber, es decir, lanzan titulares muy duros o sesgados, sin haber analizado antes si su noticia/opinión es correcta o no, es decir, si tienen una base más allá de la ideología. Hay cientos de ejemplos de este tipo como la reciente polémica de la gestión clínica (transformada en privatización) de los hospitales de Ceuta y Melilla o los titulares sobre ciertos avances científicos que curan el cáncer (como echamos de menos en España alguna web tipo Behind the headlinesdel NHS).

Finalmente, los propios profesionales y la propia sociedad que intentan presionar (por medios propios o intentando que algunos de los grupos ya citados hagan suyas ciertas pretensiones gremiales o territoriales). Ejemplos como el cierre de alguna planta o unidad hospitalaria, que aunque sobre el papel sea necesaria, es muy fácil argumentar en su contra con palabras como “lista de espera” o “recorte”. Y los medios, encantados de hacerse eco de este tipo de noticias, que la sangre siempre vende. Un caso reciente es el de la retirada de ciertos anticonceptivos orales.

Así pues, ¿quien maneja la barca de la política sanitaria? ¿Alguna idea al respecto?


Nota: la entrada original fue publicada en Medium.

10 comentarios:

  1. Recuerdas cómo quedamos en Eurovisión (1983?), tal vez no, pero lo del título es muy sugerente... https://www.youtube.com/watch?v=hBDZM9iOV00
    Pues los mismos puntos para algunos que manejan "la barca"... ;-)
    Sigo pensando que faltan los datos para poder comparar lo que se hace... las Agencias de Evaluación de la Tecnología Sanitaria (y de las innovaciones) están de capa caída.. Hay una experiencia en Aragón que realiza un Atlas de las Variaciones de la Práctica Médica en el SNS, tal vez pueda resultar interesante: http://www.atlasvpm.org/avpm/

    Sl2

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    1. El Atlas es un instrumento potente y muy valioso pero creo que poco utilizado en españa, más allá de los académicos.
      Gracias por comentar :)

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  2. Creo que preguntarse quién o quiénes manejan dicha barca es lo de menos, porque lo que cabría preguntarse es, si existe realmente la imparcialidad, los buenos criterios en las decisiones y el mirar por un bien común.

    A veces, todos hemos podido ver (bien como paciente o bien como empleado) una pequeña falta de sensatez (por motivos varios) y, del mismo modo, una pizca de interés personal así que, claro que cada cual barre para su puesto e interés, pero un puesto es mucho más que uno mismo, un puesto debería mirarse como un servicio recíproco para un bien común, más aún en el gremio sanitario que, como en cualquier otro, el que esté libre de toda culpa tire la primera piedra.

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  3. ¿Dónde empieza lo político y acaba lo técnico?
    Lo técnico debería tener unos indicadores y unos objetivos, mientras que lo político otros muy distintos.
    ¿Hay separación en realidad?¿O se mezcla interesadamente, por cualquiera de los grupos mencionados (incluyendo a pacientes)?

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    1. Al final todos quieren meterse en ese terreno político, atraidos por el poder o el dinero. Eso es una realidad, y no hablo solo de profesionales...

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  4. Nos lo preguntamos muchos en muchas ocasiones http://damemuchapaciencia.blogspot.com.es/2012/01/quien-maneja-mi-barcaaaque-la-deriva-me.html

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  5. Es una pregunta que no tendrá una respuesta sincera nunca. Esto pasa en la política sanitaria y en toda la política en general. Hay muchos intereses ocultos detrás de cada decisión política.

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  6. Querido Miguel:
    Como sabes muy bien, no hay un único timonel (y seguramente tampoco un único timón). Hace un par de meses exponía en el blog el modelo de los "botones de control" http://www.regimen-sanitatis.com/2013/10/contrareformas-sanitarias.html una metáfora para ilustrar cómo podrían manejarse los cambios que afectan a un sistema tan complejo como el sanitario mediante una serie de ajustes. Se supone que controlando la financiación, los sistemas de pago, la regulación, la organización y el comportamiento de los distintos agentes o 'stakeholders', puedes modificar y cambiar el gobierno del sistema, es decir, el rumbo de la barca. No obstante, creo que no deja de ser eso, una metáfora, un simple modelo para intentar aproximarnos a algo que es bastante más complejo y para lo que se buscan ahora imágenes más biológicas, incluso de organismos vivos (es la idea de los sistemas complejos adaptativos). Toda una red de componentes, intereses, influencias, elementos y actores -legítimos y menos legítimos- operan e intervienen en este ámbito cuya capacidad y posibilidad total de gobierno y regulación se nos escapa...
    El problema más grave, a mi juicio, es el intento no ya de cambiar la trayectoria y el rumbo de la barca, sino el de modificar la propia nave, su diseño y estructura, el mecanismo de funcionamiento, etc. En este aspecto, me temo que algunos pilotos son malos ingenieros.
    Saludos.

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  7. ¿Pueden la sociedad y los profesionales sanitarios hacerse oir en las altas instancias de la política sanitaria? ¿Es posible el diálogo?

    Si respondemos negatívamente el sistema debería cambiar. Si lo hacemos afirmando ¿alguien tiene alguna prueba?

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