viernes, 11 de abril de 2014

La hepatitis y los medicamentos caros


Si empezamos por confesar miedos, los que nos dedicamos al mundo de la gestión sanitaria coincidiríamos en uno muy concreto: los tratamientos farmacéuticos de alto impacto (en otras palabras, los medicamentos muy caros). ¿es un miedo real? Sin duda, sí ya que un solo tratamiento puede quebrar el presupuesto más holgado, pero hay otras cosas que debatir además del precio.

El ejemplo de moda se llama Sofosbuvir (en el blog de Vicente Baos nos cuentan muy bien que hace este medicamento), un medicamento contra la hepatitis C, con una alta efectividad y seguridad. Sin embargo, no todo es perfecto, ya que el precio por tratamiento de 12 semanas ronda los 60.000 euros. Para quitar los miedos y matar monstruos, lo mejor es echar mano de los expertos; en este caso nos quedamos con lo que contaba Javier Padilla en Médico Crítico acerca de este nuevo medicamento: "Probablemente no serán los nuevos medicamentos contra la hepatitis C los que se carguen nuestro sistema sanitario; en todo caso sería culpa del no establecimiento de mecanismos racionales y estandarizados de incorporación de prestaciones a nuestra cartera de servicios financiada".

¿Y esos precios tan elevados? ¿Como puede ser un medicamento tan caro? En el artículo "Minimum costs for producing hepatitis C direct-acting antivirals for use in large scale treatment access programs in developing countries" (accesible en pdf a texto completo) se habla precisamente del precio que puede alcanzar este tratamiento que, en un plazo de 15 años, puede alcanzar los 100/250 dolares por un tratamiento de 12 semanas, una vez amortizado el coste de investigación y desarrollo del fabricante. Precisamente ese coste de investigación, unido al de marketing, son los que encarecen los medicamentos ya que la fabricación tiene un coste algo más controlado.

En Estados Unidos, un grupo de congresistas ha plantado cara a Gilead (fabricante de Sofosbuvir) y le pregunta en abierto cuatro cosas tremendamente claras:
1. Metodología empleada para el cálculo del precio.
2. Posibles descuentos a países en vías de desarrollo.
3. El impacto económico de la reducción de plazo de revisión del medicamento por la FDA.
4. Impacto para aquellos proveedores de salud que decidan no suministrar el medicamento a sus pacientes.

El medicamento ha llegado a protagonizar un editorial del New York Times que se plantea cuanto debería costar un tratamiento para la hepatitis C. Pero la confusión que se genera al hablar de costes, o para entender la diferencia entre un coste fijo y uno variable, o en la forma de extraer el coste concreto de un procedimiento de entre el funcionamiento global de un centro sanitario dificulta que el debate pueda ser riguroso. Además, es necesario recordar que el medicamento no va dirigido a todos los pacientes ya que inicialmente solo un grupo de pacientes muy concreto debería recibirlo (lo cuenta Javier Padilla y también este artículo de Kaiser Health News).

Cada vez hay más casos de uso racional del medicamento aplicado a ejemplos tan caros como Sofosbuvir, pero hay algo que debemos decir antes de acabar: es importante revisar los nuevos medicamentos y establecer procedimientos de prescripción adaptados a los diferentes tipos de pacientes, pero no podemos olvidar esos medicamentos (algo más antoguos) autorizados en España, que lastran la factura farmacéutica y que también necesitan algo de control.

Nota: gracias a Cecilia Calvo por tuitear el informe de los congresistas estadounidenses.

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