miércoles, 11 de junio de 2014

Calidad y cantidad: ¿una relación necesaria?



Cuando hablamos de profesiones con un componente técnico importante, la experiencia es imprescindible para poder alcanzar el éxito. En el mundo sanitario, un gran ejemplo son las intervenciones quirúrgicas complejas como en los trasplantes. De hecho, en noviembre de 2013 saltó la noticia de que la Organización Nacional de Trasplantes se había planteado eliminar las unidades de trasplante cardiaco que no alcanzaran 15 intervenciones al año.

Sobre el tema hablamos en saludconcosas, poniendo énfasis en la necesidad de centralizar lo complejo para que así la experiencia y la cantidad ayudara a maximizar la calidad técnica. Sergio Minué también analizó la noticia, recordando que:
La necesidad de tratar un número mínimo de casos de una determinada condición para garantizar la competencia en su manejo, se conoce desde hace mucho tiempo. En un artículo clásico, que sigue plenamente vigente, publicado en Medicina Clínica en 1996, Ortún y Gérvas señalaban que el médico “necesita una frecuencia mínima de aparición de un problema determinado para mantener la capacidad de tratarlo”.
Casualmente, y ya para cerrar el tema, en uno de los últimos números del BMJ se publica un artículo firmado por un grupo de investigadores canadiense titulado "Relation between surgeon volume and risk of complications after total hip arthroplasty: propensity score matched cohort study". El artículo se basa en el análisis de 37881 pacientes que fueron operados de artroplastia de cadera entre 2002 y 2009, con un seguimiento posterior de 2 años. El objetivo del artículo era saber si hay relación entre las complicaciones postquirúrgicas y la experiencia del cirujano que realizó la intervención. 

La conclusión es clara: los pacientes cuya intervención fue realizada por profesionales que en año anterior hicieron menos de 35 intervenciones del mismo tipo tuvieron más revisiones y y dislocaciones. En este gráfico es fácil de ver:


El tema incluso ha protagonizado un editorial en la misma revista, comentando esa relación entre volumen de actividad y calidad asistencial. Este tipo de hallazgos avalan la necesidad de concentrar ciertas especialidades complejas o procesos con bajo número de pacientes en un sólo centro sanitario para que así haya el volumen suficiente. Además, refuerza la necesidad de garantizar una experiencia mínima para evitar ciertas complicaciones.

¿Sería necesaria una certificación periódica para realizar determinados procedimientos? ¿Debe el paciente preguntar a su cirujano ortopédico cuantas intervenciones realizó el año anterior? Para leer algo más, os recomendamos esta revisión sistemática y el reciente post de Javier Herrera "La curva de aprendizaje de los procedimientos quirúrgicos complejos" en su blog Tribulaciones de un Cirujano. La relación entre cantidad y volumen también se puede observar a nivel hospitalario, como comenta este artículo del NEJM.

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