lunes, 30 de junio de 2014

La gestión clínica lava más blanco (eso dicen)



Hace unos meses, José Antonio Plaza publicaba en su blog una entrada titulada "¿Hay que vincular gestión clínica con privatización?" sobre la relación entre la "nueva" gestión clínica y la privatización del sistema sanitario. ¿Es cierto este riesgo? ¿Hay alguna relación directa? Pues sinceramente no...

Quizás sea necesario tener claro a que se refiere la gestión clínica. Vicent Ortún tiene varios textos sobre el tema que conviene revisar, como este capítulo del libro "Gestión clínica y sanitaria" en el que dice lo siguiente:
"La gestión clínica trata simplemente de restaurar los niveles de salud de los pacientes, en la medida de lo posible, mediante acciones que conciernen a pacientes individuales o a grupos de pacientes (agrupados por patología o procedimiento compartido, por la unidad de asistencia...)"
"La finalidad última de la gestión clínica es la de implicar al profesional otorgándole una responsabilidad sanitaria y social acorde con la discrecionalidad de sus decisiones."
"la evolución de la parte más clínica de la gestión clínica puede considerarse satisfactoria (medicina basada en la evidencia, revisiones sistemáticas, estudios de adecuación, validación de medidas de calidad de vida relacionada con la salud, elaboración de guías de práctica clínica...) la parte no clínica de la gestión clínica –la de su encaje organizativo- experimenta dificultades mucho mayores"

Así, los elementos más importantes son: autonomía en la gestión, mejora de la efectividad, uso de evidencia para la toma de decisiones, atención centrada en el paciente. El problema es que tanto el primer factor como el último requieren de ciertas adaptaciones organizativas para conseguir la tan ansiada autonomía y para rediseñar los procesos de tal forma que sea el paciente el centro del sistema. Y curiosamente, la mayoría de los debates que se ponen en marcha se han centrado exclusivamente en la parte organizativa, intentando desgajar las áreas o unidades de gestión clínica del marco organizativo habitual, y obviando el resto de elementos.

Una de las dudas es si las unidades de gestión clínica deben tener personalidad jurídica propia, es decir, cooperativa de profesionales, sociedad limitada, etc. Un ejemplo que muchos miran son las entidades de base asociativa de Catalunya (EBA), que han tenido un éxito relativo dado que no se han generalizado ni en su territorio de origen ni en más sitios. Un modelo similar, con personalidad jurídica propia, fue el proyecto Xerte, que se quedó en el papel, basado en la autonomía total y muy centrado en los resultados en salud.

Respecto a los proveedores sanitarios, en el año 2001 el Insalud editó su guía "Gestión clínica en los centros del Insalud" con un contenido muy similar a lo que actualmente se está debatiendo. No sabemos si esto significa que llevamos 13 años hablando de lo mismo... La guía incluye un marco funciona y operativo para poner en marcha este tipo de unidades, y es bastante claro y completo.

Los modelos más avanzados en España, que en ningún caso plantean unidades con personalidad jurídica propia pero si avanzan en la autonomía de gestión habitual, son Asturias y Andalucia. En el caso de atención primaria, las unidades de gestión clínica no han permitido un avance real en la autonomía de los equipos ya que sin este nuevo marco ya existían unas bases claras de trabajo multidisciplinar y autónomo. De hecho, la propia definición de 1984 de equipo de atención primaria nos recuerda enormemente al actual modelo de gestión clínica.

Sin embargo, el modelo hospitalario mediante unidades interhospitales y multiservicios si han supuesto un avance radical, eliminando la tradicional división por especialidades médicas y consguiendo nuevas unidades que proporcionan una atención integral en un área concreta, eliminando los saltos y discontinuidades para el paciente.

¿Y todo esto tiene que ver con la privatización? Pues realmente no... La gestión clínica es un paso más en el desarrollo de un sistema sanitario de mayor calidad y más eficiente, pero no tiene ese objetivo ni a corto ni a largo plazo. De hecho, ya son muchos servicios de salud donde estas unidades existen y no se han asociado a propuestas de externalización ni nada parecido. Otra cosa es la confianza de los profesionales en los políticos, y los hechos de los últimos años, pero realmente el modelo de gestión clínica no es un sospechoso habitual.

Por cierto, si en los modelos de gestión clínica que se vayan presentando (que está de moda), no hablan apenas de atención centrada en el paciente o de cambio de procesos, algo falla. Para hacer lo mismo, de la misma forma, pero con otro nombre, no hace falta montar todo esto... 

2 comentarios:

  1. Buena y valiente entrada, Miguel Ángel. La verdad es que también hay "lobbies (supuestamente) de izquierdas" que tratan de satanizar todo lo que no sea 'estatuto-estatuto-estatuto' (TODO lo demás es privatización maligna) y bajo ese paraguas nos hacen quedar a quienes defendemos que hay que buscar alternativas para mejorar la gestión, sin prejuicios, pero sin tener que reverenciar tantas cosas que no están basadas en evidencias, sino en conveniencias. Un abrazo.

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    1. Lo de la gestión basada en conveniencias me ha gustado. Gracias por pasarte por aquí :)

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