martes, 23 de septiembre de 2014

Mirando atrás para seguir adelante: el email



Todavía seguimos dudando sobre el email, y su uso en la relación entre el profesional sanitario y el paciente. Tantos años enviando y recibiendo emails, y aún estamos pensando cual es el siguiente paso... ¿Por qué hay gente que aún dice que no? El primer motivo es la falta de evidencia clara sobre sus beneficios, con una revisión Cochrane alertando de la falta de estudios que avalen su uso. Además, están los clásicos problemas de privacidad (datos no cifrados, por ejemplo).

Hace unas semanas, en pleno 2014, el BMJ publicaba un Head to Head con dos profesionales aportando su visión a favor y en contra del uso del email con los médicos de atención primaria. Curiosamente, en 1999 (hace 15 años), la misma revista publicaba un breve texto titulado "Email contact between doctors and patients", y aún seguimos igual: unos a favor y otros en contra, y nadie que tome la batuta.

La obligación del sistema sanitario es adaptarse al ciudadano y permitir, al máximo, el uso de todas las herramientas y modalidades de comunicación. Quizás el email no sea la solución a todos los problemas, como tampoco lo es el teléfono, pero toda mejora en la accesibilidad con las nuevas formas de comunicación es bienvenida (siempre que no sea ineficiente). De hecho, en este artículo publicado en 2013 en la revista Atención Primaria, el 74% de los pacientes encuestados manifestó que usaría el correo electrónico para contactar con su médico.

Las barreras acerca de la privacidad (el fax también tiene problemas y se sigue utilizando) tienen fácil solución: canales exclusivos, sistemas de cifrado, etc. Ahora falta que se elabore una estrategia clara al respecto y se tomen decisiones globales para evitar 17 soluciones, una por cada servicio de salud. 

Aún no sabemos como integrar en nuestro día a día algo tan común como el email, pero ahora sólo se habla de Google Glass y apps. Y quizás antes debamos resolver los problemas del pasado... y así aprender que los avances que parecen directamente aplicables, tardan más de 15 años en incorporarse a la práctica diaria (y que no nos pase como con el escorbuto).


1 comentario:

  1. Personalmente voto no.
    Al menos tal y como están las cosas actualmente. Claro que es una excelente herramienta de comunicación, como lo es también el teléfono. Pero la principal herramienta que necesita el médico ahora mismo es TIEMPO. Y sin tiempo específico para contestar correos estos se convierten en una fuente de estrés y en una "falsa promesa" para el paciente.
    Contestar un correo debe ser lo mismo que atender a un paciente en consulta, requiere de toda mi concentración y esmero sin ninguna interrupción y eso es TIEMPO.
    María José Mas

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