jueves, 13 de noviembre de 2014

70 euros: ¿todo debe tener un precio?


Los incentivos y los objetivos asistenciales son siempre terrenos pantanosos, casi como ciénagas en las que es difícil sobrevivir. Hace unos años, Sergio Minué escribía precisamente sobre la relación entre el sueldo de los profesionales y el registro de su actividad, a partir de la puesta en marcha del sistema P4P (Pay for Performance) en el NHS.

El ejemplo que usaba Sergio es muy elocuente (extraído del artículo "Is there an elephant in the room?"):
Cuenta el caso de la Sra. Jones cuya presión arterial sistólica es de 151 mmHG cuando el límite aconsejable es de 150.¿Realmente pasa algo si en la historia electrónica pongo 150? ¿ Y si tuviera 152, o 154? ¿ Y 155? Richards se pregunta : ¿ cuantos mm de mercurio importan clínicamente , cuantos éticamente , cuantos financieramente? Dependiendo de lo que registre, el riesgo cardiovascular es muy probable que no cambie, pero si cambiarán sustancialmente los ingresos.

Un nuevo paso en el límite ético de los incentivos tiene que ver con la demencia. Hace unos años, el Gobierno británico lanzó una estrategia nacional sobre demencia en la que incluía como uno de los tres objetivos principales el diagnóstico temprano (bastante criticado desde entonces). Y todo porque, según sus datos, solo un tercio de la población con demencia está diagnosticada. ¿Y cual es la herramienta para incrementar el diagnóstico? El dinero...

En octubre de 2014, el NHS lanzó una instrucción para incentivar el diagnóstico de demencia por parte de los médicos de familia. El objetivo es sencillo: 55 libras (70 euros) por cada caso de demencia diagnosticado y registrado en la historia clínica.



Las voces críticas han surgido de inmediato ante el riesgo de que el factor financiero desplace al clínico a la hora de diagnosticar a un paciente. Este artículo del BMJ describe muy bien el problema y la opinión de diversas entidades profesionales ante el riesgo del sobrediagnóstico y de la influencia del incentivo. Un tuit que resume muy bien lo que piensan muchos profesionales, lo firma Richard Vautrey (de la British Medical Association): 


Como señala la conclusión de este breve artículo de opinión publicado en el BMJ:
La demencia es un gran negocio, y hay muchos intereses creados que se benefician de un aumento en el número de diagnósticos. Actualmente el uso de objetivos basados en el diagnóstico ha demostrado mucho éxito como estrategia para los políticos y la industria. Si no podemos cuestionar su validez, las preocupaciones éticas que sustentan la realización de un diagnóstico y el riesgo de sobrediagnóstico, entonces corremos el riesgo de que esta estrategia se repita en otras áreas de la medicina. El diagnóstico debe pertenecer sólo al paciente, y nunca al gobierno, los políticos, o gestores. Es necesario un debate urgente antes de que esto se nos vaya de las manos.

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