jueves, 11 de febrero de 2016

Cuando mejorar implica perder


Ayer tuvimos la suerte de contar con Julio Mayol en las sesiones generales del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Julio habló de innovar, de cambiar, de arriesgar y de no tener miedo para afrontar transformaciones disruptivas.

En un momento concreto, surgió el tema de las resistencias al cambio. Por supuesto, el entorno político, las rigideces del sistema y los procesos tan complejos que nos rodean protagonizaron las listas mentales de todos los presentes. Pero Julio acabó hablando de la resistencia de muchos innovadores de postureo: el cambio es bueno cuando afecta a los demás, pero a mi que nadie me toque. Pero, ¿realmente ocurre eso? ¿Cual es el motivo que hay detrás de esta resistencia?

Hay resistencia por miedo a no adaptarse a los cambios, por no poder aprender los nuevos sistemas o tecnologías, o incluso miedo a sentirse atrás ante la evolución. Pero hay una resistencia fundamental: el miedo a perder. Y tan fundamental que pocos la comentan o la admiten, aunque es cierto que ocurre pocas veces.

Se revisa un proceso complejo y la mejora implica que una unidad deje de hacer una determinada actividad o lo que antes se hacía por la tarde, ahora puede hacerse por la mañana... Aunque los cambios sean una mejora evidente para el paciente o incluso para el profesional, en ocasiones el miedo a perder paraliza cualquier movimiento. Alguno se preguntará: ¿miedo a perder? Pues sí: dejar de hacer actividad se asocia automáticamente con que puede sobrar gente, y ante ese riesgo, surge la resistencia. Otro ejemplo: esa actividad que antes se hacía por la tarde e implicaba el pago de alguna retribución adicional (horas de guardia, libranzas por prolongar jornada, etc), si se deja de hacer puede que implique que desaparezca esa retribución.

En ocasiones mejorar implica perder... pero ¿lo asume todo el mundo? ¿Se cambia o se crean barreras al cambio en esos casos? Un tema difícil, demasiado difícil.

5 comentarios:

  1. Mayte Rodríguez Tardío15/2/16 11:38

    ¿Miedo a perder? Pero a perder qué, si la vida es un ir y venir de experiencias y consecuencias de lo que pensamos y hacemos. Como dijo Heráclito de Éfeso “Todo cambia, nada es”.

    El miedo a los cambios, en mi modesta opinión, es típico personas que no son libres y no saben o no quieren trabajar en equipo, porque trabajar en equipo es tener que olvidarme de lo “mío” para crear el bien común, para avanzar en conjunto, porque avanzar yo sólo no me lleva a buen puerto si voy dejando “muertos” por el camino y les miro con indiferencia. Tenemos que mirar a nuestro alrededor y avanzar juntos, es la única manera de conseguir los objetivos.

    Y ahora, reflexionemos: ¿Somos libres? ¿Queremos trabajar en equipo?

    Gracias por tus palabras, siempre me hacen pensar y analizar.

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    1. Me quedo con tu ultima frase... Asumimos que todos quieren trabajar en equipo y no es cierto. Cambiar el singular por el plural es el proximo gran reto. O eso creo

      Gracias

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  2. Innovar (cambiar, evolucionar...) es algo que puede dar miedo y a lo que nos podemos resistir, pero ¿solo es por las razones egoístas (conscientes o inconscientes) que nombras en el post?

    Creo que no es justo nombrar solo las resistencias egoístas. Muchas veces he pretendido cambiar cosas y algunos "carcas" me lo han impedido, poco después el tiempo les ha dado la razón. El mundo es demasiado complejo, todo está demasiado interrelacionado y un error de cálculo puede traer el desmoronamiento del castillo de naipes. Desde hace más de 10 años defiendo la mezcla de las buenas viejas ideas con las nuevas buenas ideas, y en los cambios paulatinos si no se está en una situación crítica.

    Comparto la idea de que muchos, por puro egoísmo, no se comportan como buenos profesionales. Pero otros se resisten por razones que me merecen todo el respeto, aunque siempre esté discutiendo con ellos para poder implementar mejoras para mis alumnos (en vuestro caso pacientes).

    Un saludo

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    1. Tienes toda la razón... La experiencia es un grado y muchas veces la visión de esos "carcas" nos gana por goleada. Pero, ¿merece la pena equivocarse? Unas veces por el egoismo, otras por los carcas, y la casa sin barrer.

      Gracias :)

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    2. Claro que merece la pena innovar y si nos equivocamos dar marcha atrás. Yo lo decía para que "ojos simplificadores" no leyeran el post y se quedaran con una visión distorsionada de la realidad.

      Un saludo

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