jueves, 14 de abril de 2016

La ley del mínimo esfuerzo y la gestión sanitaria


La variabilidad en la práctica asistencial está en cualquier esquina... Son muy conocidas las variaciones a nivel macro, como las que analiza el conocido Atlas VPM, pero hay variabilidad incluso a pie de cama, como demuestra Antonio Torres Quintana en su tesis doctoral defendida en 2015 en la Universitat de Barcelona ("Influencia de la Ley del Mínimo Esfuerzo en el consumo de productos sanitarios").

Antonio decidió estudiar el consumo de tres productos sanitarios básicos (gasas, apósitos y suero fisiológico de 10cc) pero modificando dos elementos clave: la distancia a recorrer para coger cada producto (hasta 9 metros) y la lateralidad (si está a la izquierda del puesto de trabajo o a la derecha). En resumen, la tesis pretende analizar si la ley del mínimo esfuerzo influye en el consumo de estos productos, esto es, si lo más lejano se consume menos.

Las conclusiones son las siguientes:
1. Para todos los productos analizados, a mayor distancia hay menor consumo. 
2. La lateralidad derecha presenta mayor consumo que la izquierda.
3. Los profesionales de más edad y más experiencia consumen menos productos.
4. Sorprendentemente, se produce mayor incremento de consumo en el turno de tarde que en el turno de mañana independientemente de la edad y la antigüedad.

¿Se trata sencillamente de pereza? ¿El hecho de estar más alejado implica que solo se utilizarán cuando sea realmente necesario? ¿La rapidez en el acceso hace que no nos planteemos la necesidad? Una tesis muy interesante, y de las que te deja reflexionando unos días sobre temas como motivación, cultura de la organización, trabajo en equipo...

1 comentario:

  1. Genial post, como siempre. La ley del mínimo esfuerzo es netamente humana, políticamente incorrecta y el no reconocimiento de su existencia es la demagogia de los políticos, de los sindicatos y de nosotros mismos.

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