martes, 28 de junio de 2016

Un alto en el camino


Un alto para seguir caminando, sin duda, pero la parada es obligatoria. Como en los largos viajes de las películas y los libros, esos en los que no sabes cual es tu destino, y aparece una encrucijada para pensar y decidir. Una parada necesaria en esta vorágine de tecnología, realidad virtual, big data y demás, para evitar que los sueños (imprescindibles) no nos dejen ver la realidad que nos rodea.

En primer lugar, en el blog Cuadernillo Sanitario, Xose Manuel Meijome apunta algunas ideas esenciales sobre apps: respaldo profesional, evidencia en los consejos y el manejo, y utilidad para el paciente. Como dice en su entrada: "Parece claro que con la vista puesta en si una aplicación propone objetivos clínicos puede entrañar un riesgo y, por ende, debería proporcionar al usuario una advertencia sobre la necesidad de un "respaldo profesional" tanto de los objetivos que propone (mediante la cita explícita de su fuente) como del seguimiento del paciente."

Y en segundo lugar, un artículo sobre las recientes declaraciones del jefazo de la American Medical Association que ha comparado las apps sin evidencia y poco útiles para el ciudadano con los charlatanes que vendían remedios mágicos en pleno siglo XIX. Ya en 2015, dos apps centradas en la detección de melanomas fueron sancionadas con varios miles de dólares por no ser seguras y engañar al consumidor. Incluso, un informe de febrero de 2016 de Commonwealth Fund analizó más de mil apps y comprobó que solo el 46% de las apps de salud de iOS y el 27% de Android parecían ser útiles. ¿Y el resto?

Por eso, se aplauden iniciativas como el portal AppSalut (que ha lanzado la Fundación TicSalut), que pretende acreditar apps relacionadas con la salud y difundirlas tanto para profesionales como para ciudadanos. 

La tecnología está cambiando el sistema sanitario, sin duda. Cada vez más, el papel del profesional sanitario se debe ir adaptando a las novedades tecnológicas que nos invaden, pero no es posible olvidar que no todo vale. El objetivo está claro, mejorar la atención al paciente, pero el entorno debe cumplir unos básicos, como son evaluar la innovación y no dejarnos llevar por ese brillo tan llamativo de lo nuevo que a veces nos deslumbra. Los pasos de gigante hay que consolidarlos, y no ir de flor en flor, dejando proyectos a medias e ideas sin aplicar, y para eso hay que tener claro cual será el siguiente paso.

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