martes, 20 de junio de 2017

Contratación pública: si no sirve, no se compra



¿Pueden las políticas de compras en las organizaciones sanitarias mejorar la calidad asistencial y la seguridad del paciente? Por supuesto que sí, y aquí os traemos dos buenas ideas que hemos encontrado por la red al respecto.

La revista Harvard Business Review publicó hace unos días un artículo firmado por tres profesionales de John Hopkins (entre ellos Peter Pronovost) titulado "What Hospitals Can Learn from Airlines About Buying Equipment". Los autores hablan de tecnología avanzada en cuidados críticos que pueden mejorar la supervivencia pero que curiosamente no está implantada en todos los hospitales. ¿Cual es el motivo? Que los sistemas no se comunican entre ellos, es decir, falla la famosa interoperabilidad.

Equipos con dispositivos que necesitan datos de la historia clínica pero que no pueden obtenerlos por no estar preparados para ello, camas con sensores para casi todo pero cuyos datos no se pueden grabar en la historia de cada paciente, y así podríamos encontrar mil ejemplos. Incluso podríamos hablar de equipos muy comunes cuya información no sale del equipo salvo que alguien la grabe de forma manual en los sistemas de información del hospital. Y así, el profesional debe ir mirando los displays de múltiples equipos para saber el estado del paciente, porque los datos no se vuelcan en tiempo real en un único sistema.

El gran error es que la tecnología nos apabulla y muchas veces no nos damos cuenta de que la clave es que esos equipos se integren al 100% en los sistemas del hospital. La solución es fácil: los pliegos técnicos para la compra. Si los equipos que se presentan no garantizan la interoperabilidad total con los sistemas del hospital (tanto los de la historia clínica electrónica como con los equipos de UCI o anestesia, por ejemplo), automáticamente serán excluidos del proceso de compra. Decisiones drásticas pero que ayudan a garantizar que los equipos que se adquieran se podrán utilizar al 100%.

Algunas compañías ya se han puesto las pilas y están utilizando estándares o incluso trabajan en un entorno de reutilización de datos permitiendo que sus equipos se hablen en casi todos los "idiomas" con el resto de sistemas. Los hospitales también tienen una función muy clara: conseguir que no existan islas aisladas de información clínica, y que todos los sistemas de información sean totalmente compatibles e interoperables. Además, de esta forma se evitaría la "compra por inercia de marca" que obliga a seguir equipando con una misma marca porque los dispositivos iniciales marcaron el camino a seguir. La tendencia debería ser de entornos modulares, perfectamente interconectados y que no obligue a tener un quirófano marca A o marca B en exclusiva. 

En este otro artículo, los mismos autores explican una iniciativa que se está llevando a cabo en el John Hopkins Medicine Hospital para mejorar la seguridad en base a la integración de dispositivos tecnológicos. Así se evita que cada alerta o cada pitido vaya por su cuenta... 

El segundo ejemplo lo encontramos en Asturias y lo cuenta Redacción Médica. Habitualmente la compra pública de agujas de insulina suele ser un infierno para la administración y para los pacientes: agujas que cumplen los criterios (ejem) pero que en ocasiones causan problemas a los pacientes. El blog Diabetes Tipo 1 lo cuenta muy bien en este artículo. La solución que ha encontrado el Servicio de Salud de Asturias es incluir la valoración de un grupo de pacientes entre los criterios técnicos de las ofertas. Para ello, la Oficina de Evaluación de Tecnologías Sanitarias elaborará un estudio cualitativo para conocer la satisfacción de los pacientes respecto de su funcionalidad. Un gran paso para incorporar a los pacientes en la toma de decisiones que les afectan.

Dos propuestas que dejan muy claro que los actuales procedimientos de contratación pública pueden servir para comprar los productos que mejor se adaptan a las necesidades de cada organización, con tres premisas esenciales: adaptación técnica a los sistemas existentes, incorporación de la opinión de los pacientes e incorporación de la opinión de los profesionales. Es bastante sencillo, así que no se admiten excusas.

Nota: la imagen está extraída de la web Medical Museion.

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