miércoles, 16 de agosto de 2017

No existe el líder perfecto


En cuanto se habla de liderazgo, rápidamente surgen dos conceptos totalmente antagónicos: el liderazgo bueno y el malo, el transformacional y el jerárquico, el proactivo y el agresivo. Lo malo de las dicotomías es que en la vida real no existen las figuras puras, ni a un lado ni al otro.

Lamentablemente, que existan dos tipos de liderazgo nos puede hacer pensar que si no nos situamos en el extremo bueno somos un desastre. Y también nos ayuda a diseñar nuestro propio modelo de liderazgo que curiosamente siempre se parece al top de los tops (haz la prueba: pide a alguien que defina su estilo de liderazgo, y siempre sacará las cualidades habituales del líder perfecto, del superhéroe).

Curiosamente, una de las cosas que nunca se suele comentar es que en ocasiones el liderazgo transformacional no es la mejor opción. Como cuentan en este artículo de Harvard Business Review, en época de crisis o de incertidumbre económica o política, se acepta mejor a un líder dominante que a cualquier otro. Un líder con las ideas claras, que instaura una jerarquía para seguir sus órdenes, que no duda a la hora de tomar decisiones, que controla todo lo que sucede a su alrededor, pero también una persona agresiva, narcisista y poco amante de la cooperación.

La cuestión es que ese liderazgo tiene las patas muy cortas. Puede ser útil unos meses o durante una época muy concreta (mientras dure esa situación de incertidumbre), pero a largo plazo siempre es un liderazgo destructivo.

En este estudio, publicado en PNAS, compararon el estilo de liderazgo de Donald Trump y Hillary Clinton. En una escala de control-prestigio, Trump aparecía con una puntuación muy alta en control ("dominance" en inglés, así que quizás sea más dominación) y Clinton puntuó mucho más en prestigio. En los territorios con mayor incertidumbre económica los encuestados apoyaron en mayor proporción a Trump. Hicieron otro análisis con datos extraídos de la World Values Survey y se asociaron territorios con alto nivel de desempleo con la preferencia por un líder dominante. Además, replicaron este tipo de relación con estudios muy diversos pero con resultados coincidentes. 

En resumen, que cuando todo está revuelto, casi nadie quiere un líder participativo y la mayoría prefiere un líder mandón y con las ideas muy claras. ¿Ocurrirá lo mismo en las organizaciones sanitarias? ¿De qué tipo es el líder de tu organización? Eso sí, ese estilo tiene las patas muy cortas, así que o cambiamos o...

jueves, 10 de agosto de 2017

Oro parece, plata no es


Las marcas dominan nuestro entorno. Busca una buena marca, haz una estrategia de marketing inteligente y consigue tu objetivo. Y en ocasiones, ese marketing se basa en la confusión del ciudadano. Hoy os contamos dos ejemplos de entidades privadas (no forman parte de la administración pública), cuyo objetivo es defender al paciente y que además tienen nombres algo llamativos.

La primera es un clásico: El Defensor del Paciente. Una asociación con marca registrada, que incluso consiguió que la Comunidad de Madrid dejara de usar esa denominación para la creación de un órgano administrativo de defensa de los derechos del paciente. La Asociación se dedica a asesorar a pacientes y familiares ante negligencias médicas. Lo más curioso es que muchos medios confunden a la asociación con algún organismo público de defensa del paciente y usan titulares del tipo: "El Defensor del Paciente denuncia el desahucio de una mujer de 70 años con cáncer de mama en Tenerife" o como este "El Defensor del Paciente pide investigar la «negativa» a una revisión ginecológica a una paciente de Alicante".

Otro caso que hemos encontrado recientemente es la Oficina Jurídica Sociosanitaria. Los objetivos son similares, centrados en la defensa jurídica de los derechos del paciente. Se trata de un despacho de abogados especializado en temas sanitarios, pero de nuevo los titulares son algo grandilocuentes: "La Oficina Jurídica Sociosanitaria solicita la venta en farmacias de la vacuna contra el meningococo B". Quizás decir "Un despacho de abogados solicita la venta en farmacias..." no quede tan bien. Curiosamente, al leer la noticia, se observa que la firma de abogados representa a una fundación contra la meningitis, es decir que quien solicita la venta es la fundación, pero hay que entrar al cuerpo de la noticia para leerlo.

No estamos en contra de este tipo de entidades que ayudan al paciente, pero es esencial que los medios dejen muy claro que no son entidades oficiales. Juegan un papel importante sin duda, pero los medios de comunicación deben evitar cualquier tipo de confusión.

lunes, 7 de agosto de 2017

Cuando no es no: el caso de la homeopatía



La evidencia siempre ha estado clara, pero poco se hablaba de homeopatía fuera de los círculos habituales. Se mojaban las asociaciones, muchos profesionales, o incluso algunos colegios profesionales (no todos, por desgracia), pero la administración nunca ha dado pasos en ninguna dirección. Bueno, quizás en algún caso si lo ha intentado. Los primeros en plantar cara al lobby homeopático ha sido la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana que ha recordado a todos sus centros que la homeopatía no está incluida en la cartera de servicios del sistema nacional de salud y por ello ha prohibido su promoción, presencia, publicidad o su desarrollo en centros sanitarios públicos. 

Casi de forma paralela, el NHS (National Health Service) está elaborando un documento llamado "Items which should not routinely be prescribed in primary care" que está en fase de borrador actualmente. Entre otros, la guía incluye la glucosamina y el condroitín sulfato y recomienda no iniciar nuevos tratamientos y desprescribir en los pacientes que ya lo estuvieran tomando. Pero la joya de la corona es la inclusión de la homeopatía:


Es muy llamativo que con cada tratamiento que se recomienda no prescribir, aparece su gasto anual. de esta forma, es fácil adivinar el potencial de ahorro que implica la guía. Entre otros ejemplos, los 19 millones de libras anuales en apósitos de lidocaína, los 34 millones en liotironina (T3) o 6 millones en compuestos con omega3. 

El modelo de documento recuerda mucho a los Choosing Wisely, a las famosas recomendaciones de No Hacer del NICE o al Compromiso por la Calidad de las Sociedades Científicas en España. Cada categoría de productos incluye su gasto anual y la evidencia que avala la recomendación, para que cualquier profesional pueda comprobarlo y adaptar (1) así su comportamiento profesional a las recomendaciones. ¿Implicarán realmente un cambio estas medidas? ¿Y un ahorro real? (2)

(1) La adaptación no es sencilla, tal y como comentan en este artículo de NEJM, en el que incluyen el concepto de "ilusión terapéutica".
(2) Algunos estudios ya muestran poco seguimiento de las recomendaciones de este tipo de programas. Por ejemplo, en el caso de recomendaciones para urología en Canadá.

jueves, 3 de agosto de 2017

El sesgo de la opinión online


Si hablamos de factores que promueven el uso de un tratamiento, pensaríamos rápidamente en la evidencia científica: artículos, ensayos, etc. Sin embargo, algunos estudios invitan a pensar en otro factor crucial: los rumores basados en la evidencia. 

Micheal de Barra es investigador del grupo de psicología de la salud en la Universidad de Aberdeen y ha publicado dos artículos muy interesantes sobre este tema. En ambos, demuestra la existencia de un sesgo muy peligroso: ante un tratamiento, las personas con buenos resultados suelen compartir online sus resultados en mayor proporción que las que tiene resultados neutros o negativos.

En su artículo "How feedback biases give ineffective medical treatments a good reputation", de Barra comparó las revisiones y comentarios del libro de la famosa dieta Atkins en Amazon frente a los resultados de varios ensayos clínicos (basados en pacientes que reciben el libro y se les hace un seguimiento). Los resultados son asombrosos: a los 6 meses de la entrega del libro, los ensayos mostraban una reducción de peso de 6 kilogramos, mientras que en Amazon la media era de 25 kilogramos. Se puede ver en la siguiente gráfica:


En 2017, el mismo autor ha publicado un artículo en Social Science and Medicine titulado "Reporting bias inflates the reputation of medical treatments: A comparison of outcomes in clinical trials and online product reviews" con resultados muy similares. En este caso utilizando reductores de colesterol del tipo Danacol y medicación para reducir peso. Por cierto, John Ioannidis publicó recientemente un comentario sobre el artículo de De Barra que merece la pena leer. 

¿Y cual es el motivo de este sesgo? Tal y como señala el autor:

"Quizás la gente prefiera no recordar períodos con mala salud. Una mejora en el estado de salud, por el contrario, es una experiencia más positiva y, por lo tanto, las personas pueden estar más motivadas para compartirlo con los demás. Además, decir públicamente que un tratamiento falló implica decir que uno todavía está enfermo, y quizás algunas personas quieran evitar esta situación. Un resultado positivo, por otro lado, transmite el mensaje de que uno está ahora libre de la enfermedad."

Este comportamiento por parte de los pacientes en el ámbito online coincide con la revisión que publicaron en 2015 Hoffmann y Del Mar en JAMA Internal Medicine. La conclusión de dicha revisión es que la mayoría de los participantes sobreestimaron el beneficio de la intervención y subestimaron el daño. 

Ocurre algo parecido con las opiniones online sobre profesionales sanitarios, con un sesgo que han bautizado como "sonido del silencio", tal y como cuentan en esta carta a la directora sobre opiniones online en el portal Doctoralia y que publica la Revista de Calidad Asistencial. 

En resumen, que si confiamos exclusivamente en las evaluaciones online de tratamientos de salud, quizás nos llevemos una sorpresa. 

martes, 1 de agosto de 2017

Seguridad del paciente en una frase


- ¿Cómo se sabe que un hospital alcanza niveles altos de seguridad del paciente?
- Cuando alguien de la casa no tiene que avisar con antelación por el ingreso de un familiar.

Leído en "Patient safety and leadership: do you walk the walk?". Podríamos repetir la frase con "calidad" por ejemplo.