lunes, 26 de abril de 2010

La formación, los congresos y el sursum corda



Las reflexiones de Enrique Gavilán en su otro blog nos hacen pensar y meditar. Resulta que en esta reciente entrada se atreve a hablar de formación continuada y del fracaso del modelo actual que utilizan las unidades docentes frente al éxito (aparente) de la formación dirigida por los laboratorios farmacéuticos. Y nosotros, que llevábamos un tiempo apuntando ideas para hablar de este tema, algunas atrevidas y otras demasiado sinceras, pues nos hemos animado.

La docencia es algo básico para los profesionales sanitarios, y eso es algo incuestionable, y más en un mundo como el actual en el que el número e intensidad de los avances y mejoras es brutal. Tenemos muy claro que para poder ofrecer la mejor asistencia sanitaria (sea en el nivel que sea), hace falta actualizar conocimientos, aprender otros nuevos y contrastar formas de actuar. A priori es fácil, pero las propias perversidades del sistema nos llevan a escenarios endebles, casi ruinosos, que sin embargo se aceptan de forma generalizada. Y eso es lo peor que puede ocurrir.

No queremos hacer un extenso resumen de nuestra opinión, pero si queremos sintetizar 6 ideas acerca de la comparación que hace Enrique entre la formación promovida directamente por la industria farmacéutica y la formación clásica de unidades docentes, hospitales, servicios de salud, etc.

1. El formato.
Más claro imposible en este artículo que cita Enrique en su blog: "el efecto de las actividades convencionales de formación continuada (reuniones, cursillos, conferencias) es poco más que nulo para enriquecer la práctica clínica, siendo necesario para ello una metodología mucho más sofisticada y menos difundida".
Se ha hablado mucho del fracaso del actual modelo docente basado en conferencias y en congresos, un modelo más centrado en la aparición de las grandes figuras del sector y en el turismo, que en el puro intercambio de conocimiento. Nos gusta lo que comenta Alfonso en un comentario a la entrada citada al principio: "Es posible leer en clave sanitaria el Manifiesto Cluetrain y actuar en consecuencia". Internet es un futuro muy próximo y tal vez sea el momento de empezar a exprimir al máximo las posibilidades y herramientas que existen. Un buen paso es que cada vez haya más talleres prácticos, sesiones de lectura crítica, foros de discusión y, por supuesto, blogs, wikis y webs varias que difunden conocimiento.

2. El marketing.
Seamos claros: no podemos competir con la industria farmacéutica porque no tenemos un marketing asociado a la formación. Lógicamente el objetivo de las actividades formativas de la industria y de la administración sanitaria son diferentes: la venta de productos en el primer caso y la difusión del conocimiento entre los profesionales en el segundo. Hasta aquí, todo lógico, y si somos racionales, la atracción que nos causa una y otra actividad debería ser la misma. Pero las armas cambian...
La actividad de la industria suele ir acompañada de un elemento básico: el ocio. Hay pocos actos formativos de la industria que no incluyan aperitivo, comida o cena. Además es típico que el material se entregue en formato pichigüili (cosa que no está mal) y que incluya carpeta, boli y alguna cosilla más. Claro, la charla sobre la alergia en el lactante seguida de una impresionante cena, siempre atrae mucho más que la charla sin más. Bueno, y si además la charla/curso es a 1000 kilómetros de distancia, en hotel de 5 estrellas o balneario, pues seguro que se aprende más.
Sin embargo, la docencia clásica de hospitales y centros de salud no suele pasar de la actividad en un salón de actos, unos folios grapados o documentos subidos a la web (nos encanta esa transparencia y difusión de los contenidos, que hay entidades y empresas tan celosas de sus documentos que ni el CNI), una buena dosis de buena voluntad y poco más. Es mucho, pero no suficiente para motivar al profesional que tras comparar, suele elegir lo que más le interesa. Y que decir de la formación basada en el diploma (FBD), algo muy visto en la administración pública.

3. El incentivo
Hemos llegado a leer mensajes en el móvil de un facultativo (y no hace muchos meses) con un texto similar a este: "A la próxima sesión formativa para el fármaco X no podéis faltar, hay cena y además se pagarán 700 euros a cada asistente". Eso es incentivar la participación y captar la atención del profesional, así cualquiera. ¡Viva el código ético de Farmaindustria!

4. El profesor o ponente.
En las sesiones de la industria hay de todo, como en botica. Desde profesores bien formados, buenos comunicadores, que innovan en lo que dicen y en como lo dicen. Pero también es habitual que un profesional previamente adiestrado, con el material docente preparado por el propio laboratorio, sea el encargado de hablar de las maravillas del producto, tratamiento, etc. de moda. Y por último están las estrellas, los iluminados que vienen de fuera, cobrando una pasta y que muchas veces dicen lo de siempre. Seguro que todos conocemos a alguno así. Y seguro que desde los servicios de salud intentan contratarlo, muchas veces sin éxito (que aquí el que esté libre de pecado...).
En los seminarios de hospitales y centros de salud hay también de todo, pero cada vez más son los propios profesionales los que trabajan duro para poder ofrecer una actualización real de contenidos. Lastima que en la decisión de acudir no juegue un papel importante el contenido del curso o según el profesor, que hay otros factores que juegan un papel crucial.

5. El contenido
Con la burocracia hemos topado. La existencia de organismos autónomos dedicados a la formación, con planes formativos rígidos pactados con los sindicatos (esperemos que aconsejados por profesionales, ejem), con procedimientos reglados de inscripción y con sistemas poco innovadores, no ayuda a que la formación sea ágil y se adapte a las necesidades reales de cada colectivo. No obstante, cada vez más las unidades docentes se buscan la vida como puede y, muchas veces con financiación privada, ofrecen contenidos de interés con formatos diferentes y sin que sea necesario hablar del medicamento en fase de promoción de cada momento.
Las empresas farmacéuticas también están en fase de cambio. Cada vez hay mas cursos generales de sobre evidencia, mejora en técnicas asistenciales, investigación, etc. pero no es lo habitual. Seguimos centrados en charlas-cena para explicar los beneficios del medicamento de turno, y punto.

6. El intercambio de opiniones.
Una de las características básicas de los congresos (en su forma actual de hacerlos) es la posibilidad de conocer y hablar con profesionales de la otra parte del país, o del mundo. Y eso si que merece todo nuestro elogio y envidia. Todavía no ha sido posible elaborar una herramienta online que sustituya dicha interacción, y si se crea, no será del todo perfecta, pero de poder importar esa característica de los congresos tradicionales depende que los nuevos modos de formación tengan éxito. Por eso, cualquier iniciativa de plataforma de gestión e intercambio del conocimiento (el caso de la plataforma de la Comarca de Bilbao es muy interesante) debe ser promocionada y difundida ampliamente, aunque al final todo depende de la voluntad del profesional para participar.

Y eso es todo por hoy, sobre un tema tan actual y que tanto dinero mueve cada año. Lástima que todavía siga camuflándose en algunos casos el marketing de producto y la promoción de nuevos tratamientos bajo el término formación. Y que conste que hay magníficos profesionales del campo del marketing farmacéutico, con buenas ideas y además muy críticos con ciertas tendencias actuales. Por otra parte, no podemos olvidar que contra el vicio de pedir, la virtud de no dar : depende de los profesionales asimilar correctamente el conocimiento que se les transmite, incorporarlo a sus procesos de toma de decisiones y hacer en cada caso lo que deban hacer, sin presiones ni coacciones de nadie. Esa es la base de todo.

Cada vez tenemos más claro que la sección de los lunes debería llevar por título "Haciendo amigos" y hoy es un claro ejemplo. Quizás hemos exagerado un poco, pero a la hora de hablar de estos temas, tan arraigados y extendidos, o se dicen las cosas así o mejor seguir callados. Por supuesto, los comentarios están abiertos a vuestra opinión. Ah, lo olvidábamos, gracias a Enrique y a Alfonso por permitir que les citemos. Tenemos muy claro que cambiar el rumbo depende de todos...