jueves, 11 de noviembre de 2010

El impacto de la web 2.0 en las catástrofes y desastres naturales



Hace unos meses, Rafa Pardo dedicó una entrada en su blog Inquietudes de Maimónides a las emergencias 2.0, es decir, al uso de las redes sociales y la tecnología móvil en las emergencias y catastrofes. En aquella entrada, hablaba de Haití y Chile, y aportó unas conclusiones muy interesantes.

Estos días hemos encontrado un interesante artículo sobre dicho tema en la revista BMC Medical Informatics and Decision Making bajo el titulo "Web 2.0 and Internet Social Networking: A New tool for Disaster Management? - Lessons from Taiwan", acerca del uso de las redes sociales y otras herramientas en el desastre causado por el tifón Morakot en agosto de 2009 en Taiwan (os recomendamos estas imágenes de The Big Picture del Boston Globe o este artículo de la wikipedia).

Desde mapas basados en Google Maps (ojo, este ejemplo está en chino) a redes de profesionales basadas en internet, como Plurk y Twitter. De hecho, gracias a los datos recogidos en diversas redes, se mejoró el rescate de las personas atrapadas (este artículo, titulado "The Might of Online Communities" es muy esclarecedor).

Lógicamente, en muchos países el uso de internet y la disponibilidad de las infraestructuras no es tan elevada como en nuestro entorno, y además si el desastre provoca problemas con las telecomunicaciones, es muy difícil al principio usar redes basadas en internet. Sin embargo, en las emergencias cualquier ayuda es buena y si existe una mínima infraestructura, es imprescindible utilizarla. 


Compartir recursos, utilizar mapas colaborativos, poder hablar con gente que está en la calle y puede informar al instante, son ventajas que no podemos dejar a un lado. Los problemas como la confidencialidad, la poca penetración de internet en muchas zonas y países, etc. nos invitan a pensar que, pese a estos obstáculos, se trata de una opción que aporta beneficios y soluciones, aunque en ocasiones no sean globales. Además, en cualquier caso, intentarlo es nuestra obligación.