miércoles, 3 de noviembre de 2010

Reflexiones sobre la factura sombra


Factura sombra o nota informativa, da igual como la llamemos. Este año 2010, ha sido el año de intentar educar al ciudadano sobre lo que cuesta la sanidad. Y si el copago no ha sido muy aplaudido, parece que informar del coste de cada asistencia al ciudadano con una factura "de mentira" puede servir para algo.

Andalucia se lanzó hace pocos días y ha acaparado la atención de los medios como si de una novedad se tratara, y es que muchos medios han olvidado que Galicia y Valencia llevan enviando facturas sombra desde 1998 y 2003 respectivamente. Este análisis de Público es bastante completo y muestra la situación actual en todo el país, con datos, opiniones, etc.





El Hospital Costa del Sol de Marbella ha sido el primero en entregar la nota informativa (aquí un ejemplo del documento que entregan) a sus pacientes, con algunas citas en prensa un poco curiosas sobre el momento de la entrega: Aún con el gorro quirúrgico después de ser operada de cataratas del ojo izquierdo a sus 78 años, Inés Guerrero ha elogiado la iniciativa porque "es una forma de saber dónde van los impuestos".

¿Y su utilidad? ¿Servirá de algo? Algunos ven detrás de esta iniciativa el "fantasma del copago sanitario", pero casi parece un intento de confundir al ciudadano. Guillem Lopez Casasnovas propone "campañas informando al paciente de qué cuestan las intervenciones al sistema. Este experto también propone crear una especie de hoja resumen anual de cuál ha sido la utilización que cada ciudadano ha hecho del sistema, lo que permitiría detectar si se diera un uso indebido". 

Por su parte, Albert Jovell ha indicado que los ciudadanos no van al médico por gusto: "No somos clientes del Sistema Nacional de Salud, somos usuarios y pacientes. No elegimos cuándo vamos ni cuánto nos cuesta. Vamos a utilizar igual la sanidad, cueste más o cueste menos". Otra voz crítica es la de Marciano Sánchez Bayle, de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que ha señalado que es una medida de alto coste y que no va a implicar ningún cambio en el comportamiento del ciudadano. 

¿Y que ocurre con el paso del tiempo? El efecto informativo de la factura se diluye y tras una etapa en la que el ciudadano se fija atentamente en el importe, poco a poco lo olvida. No obstante, la sociedad empieza lentamente a asumir que todo tiene un coste, incluso en un sistema sanitario público y gratuito. La puesta en marcha de iniciativas como la factura sombra tiene efectos a corto plazo (que no afectan al comportamiento) pero no hay evidencia de su influencia en la frecuentación a largo plazo.

Como complemento a lo comentamos, dos recomendaciones: esta entrada del blog Inquietudes de Primaria y el debate que se ha creado en el grupo de Linkedin Gestión Sanitaria sobre la factura sombra.