jueves, 9 de diciembre de 2010

Comparar para elegir mejor: ¿seguro?


La libre elección en Madrid ha venido acompañada de una web, como no podía ser menos, con información de cada centro de salud y hospital. Y además de la cartera de servicios, el personal que tiene asignado y los datos de contacto, aparecen indicadores de satisfacción del usuario basados en encuestas e indicadores de resultado y de procesos como estancia media prequirúrgica o intervenciones quirúrgicas ambulatorias. Pero, ¿sabe el paciente como interpretar estos datos?

Hace unos días hablábamos aquí sobre transparencia. Hay muchas voces que piden más y mejor información dirigida a la sociedad en general, pero sobre todo dirigida al ciudadano, para que elija aquel centro que considere mejor. Y todo ello suponiendo que el ciudadano de a pie sabe diferenciar las consultas de alta resolución de los reingresos, que son datos típicos que se ofrecen, además de la mortalidad.

Encontramos en el British Medical Journal un interesnate artículo titulado "How do patients use information on health providers?" acerca del uso de información por los pacientes para la toma de decisiones respecto a la elección de centro. Y hay algunas conclusiones muy interesantes.

Señala el artículo que aunque los pacientes reclaman información, pocas veces la buscan, muchas veces no la entienden y además suelen desconfiar de lo que encuentran. La toma de decisiones es menos racional de lo que creemos y tiene factores muy complejos que afectan en su desarrollo, ya que el ciudadano se siente intimidado por el exceso de datos y busca en su entorno social la respuesta o el apoyo que necesita para su decisión. Es más habitual que elijamos un hospital o un centro de salud por recomendación de un familiar o amigo que por los indicadores que encontremos en una web.

¿Que podemos hacer para que los datos sean útiles para el ciudadano? El artículo nos da unas cuantas pistas:
- La fuente debe ser de confianza. Así, es necesario que se perciba como independiente y objetiva para evitar rechazos o sospechas. Un buen ejemplo es Dr Foster.
- Relevancia. No incluir datos que aporten poca información o sean difíciles de entender.
- Conocimiento del sistema. Muchas veces fracasamos explicando datos porque el ciudadano no conoce el funcionamiento del sistema. Deberíamos dar más información de nuestras funciones y modo de trabajo para conseguir que el ciudadano entienda mejor el dato.
- Información atractiva. Una web atractiva, con un diseño claro, con la información bien estructurada y una presentación que impacte o al menos que atraiga la atención del ciudadano.
- Algo más que datos. El ciudadano prefiere una historia real de un paciente que un dato frío, y de hecho es mucho más influyente en su decisión final. Un buen ejemplo es la web healthtalkonline.org con historias reales y entrevistas a pacientes y familiares.

Para saber más del tema:
- "The Public Release of Performance Data What Do We Expect to Gain? A Review of the Evidence", publicado en 2000 en JAMA.
-  "Does public release of performance results improve quality of care? A systematic review", publicado en 2008 por The Health Foundation.