miércoles, 26 de enero de 2011

Peter, el poder y el amor al cargo



No es tan habitual como antes, pero el amor al cargo sigue estando de moda. Tanto presidentes de colegios profesionales que ni hacen ni dejan hacer, como directivos sanitarios que lo hagan como lo hagan, siguen al pie del cañón (aplicable igualmente a responsables, jefes de servicio, coordinadores, políticos, etc). ¿El poder atrae? ¿El poder es cómodo?


El principio de Peter sigue siendo totalmente vigente en algunos casos: "En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia". Hay un principio derivado más conocido como Principio de Dilbert, que señala que "las compañías tienden a ascender sistemáticamente a sus empleados menos competentes a cargos directivos para limitar así la cantidad de daño que son capaces de provocar". Y así van las cosas: el que no vale, p'arriba. Menos mal que estos ejemplos empiezan a ser excepcionales...




Como colofón, el titular de esta noticia del peruano Diario de Chimbote que es bastante gráfico. Ya lo decía una canción: "nada es para siempre".