lunes, 18 de abril de 2011

Quitar lo que sobra: desinversión basada en la evidencia


En épocas de crisis, para reducir el coste de los servicios sanitarios, hay dos tipos de medidas clásicas: las de reducción de la oferta de servicios y las del control de la demanda (limitar el acceso o imponer precios o copagos). Hay muchas más, pero estas son las más utilizadas. De hecho, los recortes que se están llevando a cabo en Cataluña responden al primer tipo: ofrezco menos servicios y por ello necesito menos recursos (tanto profesionales como materiales).

Si hablamos de eliminar servicios sanitarios, la polémica está servida y directamente se acusa a los promotores de privatizadores, de terroristas contra el estado del bienestar y cosas parecidas, con mayor o menor acierto. Pero se pueden eliminar servicios sanitarios, o tecnologías o fármacos, de otra forma, mediante la llamada desinversión basada en la evidencia, concepto que desarrolla Iñaki Gutierrez-Ibarluzea en un editorial de la revista Atención Primaria. ¿Cómo? Muy sencillo: eliminando servicios, tecnologías o fármacos que aportan poco o muy poco beneficio a la salud. Es decir, dejar de financiar lo que es ineficiente.

La propia norma (Real Decreto 1030/2006 que establece la cartera de servicios comunes del SNS) permite la exclusión de una técnica, tecnología o procedimiento de la cartera de servicios cuando:

a) Evidenciarse su falta de eficacia, efectividad o eficiencia, o que el balance entre beneficio y riesgo sea significativamente desfavorable.
b) Haber perdido su interés sanitario como consecuencia del desarrollo tecnológico y científico o no haber demostrado su utilidad sanitaria.
c) Dejar de cumplir los requisitos establecidos por la legislación vigente.


El papel de las agencias de evaluación de tecnologías es fundamental para proceder a analizar las tecnologías y tratamientos y establecer cuales son susceptibles de eliminación o sustitución. Pero la costumbre y el arraigo "asistencial" son difíciles de saltar, aunque le pese a quien le pese, es obligación de los servicios de salud proceder a dicha eliminación ante procedimientos sin utilidad o de baja eficiencia.

Quizás sea necesario pasar del debate a la acción, sacar a relucir la evidencia y hacer algo realmente innovador (pese a su sencillez): quitar lo que no aporta nada.