jueves, 5 de mayo de 2011

¿Público o privado?


Hasta hace unos años, un profesional sanitario ni se planteaba la opción de trabajar en la sanidad privada. La pública era casi la única opción, y no por diferencias de calidad, tecnología o retribución, sino por la "tradición" para el profesional sanitario de entrar en el sistema público y con el tiempo acceder a una plaza en propiedad.

El paso del tiempo, la actual crisis, el incremento de la actividad privada y el "desapego" por la sanidad pública (tanto por la desmotivación imperante como por la cultura funcionarial y por las medidas estratégicas de los últimos años) están provocando que muchos profesionales pierdan el miedo a la sanidad privada o a los modelos mixtos, que cada vez proliferan más (servicio público y empresa privada).

Incluso recientemente nos comentaban que si hace años era difícil convencer a un profesional sanitario del sector público que se pasara a la privada, ahora es mucho más sencillo. ¿Dinero? ¿Necesidad de cambio? ¿Mejores condiciones? ¿Debería la sanidad pública aprender algo del sistema privado en materia de empleo y retención del talento?

En el último número de The Medical Journal of Australia se publican dos puntos de vista muy interesantes sobre la elección de la sanidad pública o privada como opción laboral. Diana R McKay firma el artículo con los motivos para elegir la pública, y Terry J Coyne se encarga del artículo de la sanidad privada como primera opción.

Hace un tiempo planteamos en este blog (e incluso lo lanzamos a algunos conocidos) la necesidad de contar en los medios de comunicación especializados de alguna sección con dos puntos de vista expertos sobre un tema, como la que comentamos hoy o como el Face to Face del British Medical Journal. ¿Alguien se anima?