martes, 9 de agosto de 2011

Salud y sanidad: cuestión de enfoque


En la última mesa de debate del II Congreso de la Blogosfera Sanitaria, Javier Padilla recordaba que el sistema sanitario solo aporta un 10% de mejora a la salud de la población. Este dato, que ya habíamos visto en el blog del gran Rafa Cofiño, nos hizo reflexionar y empezamos a escribir, casi de forma automática.

Puede que la sanidad (entendida como el sistema sanitario o los servicios sanitarios) solo aporte ese 10% a la salud de la población, pero hay dos elementos que diferencian ese factor de otros: el tiempo y la individualización. La sanidad aporta beneficios cortoplacistas (hernia operada, infección resuelta, etc.) mientras que otras mejoras, desde una perspectiva de salud pública, aportan beneficios más a largo plazo. Y en temas de salud, el ciudadano medio prefiere el ahora al mañana. En cuanto a la posibilidad de comprobar los resultados en primera persona, la sanidad es bastante personalizada y eso siempre se percibirá mucho mejor que las mejoras macro que benefician a todos (preferencia del beneficio individual al colectivo).

Esto nos recuerda a la típica discusión de presupuestos en un centro sanitario: pocos jefes de unidad verán bien invertir en una reparación de la red de aguas y muchas veces preferirán que su propio servicio crezca en tecnología o en personas. La ley del beneficio palpable: prefiero tocar a oler. Algún día nos daremos cuenta que tan importante es el tratamiento urgente como la planificación y la actuación a largo plazo. Quizás sea un problema de perspectiva, ¿o no?

Como curiosidad final, las carencias puramente sanitarias (falta de camas, falta de especialistas, falta de tecnología) tienen mucha facilidad de acceso a las portadas de los medios de comunicación. Otros problemas de salud no tanto, y además los resultados a largo plazo no suelen vender mucho. Así es la vida.