miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Qué quieren los pacientes?



Partiendo de la teoría económica, el mercado de bienes y servicios de salud es imperfecto, nos guste o no. ¿A qué nos referimos con dicho adjetivo? Existe una gran asimetría en la información, hay incertidumbre por parte del paciente que debe aceptar la ayuda para su toma de decisiones de un profesional experto en salud. En un mercado perfecto, la información fluye y el consumidor decide por si mismo, pero en la salud esto no suele ocurrir ya que el paciente y el profesional no tienen la misma información, y se necesitan. De hecho, para el profesional y para el sistema sanitario es clave saber que opina y que prefiere el paciente.

Dicha asimetría en la información y también en los deseos, se aplica igualmente a los servicios sanitarios. De hecho, en un reciente artículo de JAMA firmado por Allan S. Detsky y titulado "What patient really want from health care", se enumera que es lo que el paciente pide, según la prioridad que le asigna. Pero no siempre lo que el paciente valora positivamente es lo que el sistema prioriza.

Así, las preferencias más importantes que el paciente pide a su sistema sanitario son:
- Estar sanos y curarse cuando están enfermos.
- Atención en el momento adecuado, sin demoras.
- Amabilidad.
- Certeza en el diagnóstico y tratamiento por parte del profesional.
- Continuidad, elección y coordinación.
- Habitación individual.
- Que no haya costes inesperados o extraordinarios (en España, que todo sea gratis).
- El mejor profesional (por ello en USA son tan habituales los rankings de médicos y hospitales).
- Medicamentos y cirugía. El paciente quiere tratamientos que no suponga cambiar los hábitos, es decir, opciones cómodas.

Las preferencias de segundo nivel, es decir, con menor prioridad:
- Eficiencia. Para el paciente, la eficiencia es no perder el tiempo y que todo se haga rápido. En el sistema sanitario, el concepto es algo diferente.
- Estadísticas y datos agregados. El paciente medio es importante y la evidencia y los conocimientos científicos, pero lo que más importa al paciente es como le afectará el tratamiento. Por eso valora más el testimonio de otro paciente antes que una tabla con datos e indicadores.
- Equidad. La equidad sólo se recuerda cuando los servicios sanitarios no están cerca. Pero cuando son accesibles y de calidad, la equidad se diluye.
- Conflictos de interés. A priori el paciente debería sospechar bastante de un profesional que prescriba medicamentos o tratamientos por la presión de la industria, pero no suele importar mucho. 

El artículo comenta también dos factores con muy baja prioridad, como son los datos de coste real (tipo factura sombra) y el porcentaje de gasto en salud sobre el PIB. Tal y como comentábamos antes, dicho porcentaje solo preocupa cuando algo falla, si todo va bien desde el punto de vista individual y comunitario para el paciente, dicha cifra no importa al paciente ni a la sociedad.


Y en España, ¿qué importa al paciente?