lunes, 20 de enero de 2014

Social y sanitario: ¿un rollete o algo más serio?


Aunque ya van por el tercero, hoy vamos a comentar el segundo capítulo del libro con las propuestas de AES para reformar el sistema sanitario español que están publicando en su web. El capítulo habla de organización y gestión, y nos encontramos con una agradable sorpresa: un apartado completo dedicado a la colaboración y coordinación (hablemos claro: ¡integración!) entre los servicios sociales y sanitarios. Una necesidad que ya hemos comentado alguna vez y que sigue sin materializarse en nuestro entorno.

Si queremos centrar el sistema nacional de salud en los resultados de salud, y resulta que los principales determinantes de la salud tienen una clara vertiente social, es casi una obligación que los servicios sanitarios y los sociales vayan de la mano. Y no nos referimos a crear una consejería única (cosa que, por ahora, no ha servido de mucho) sino a crear procesos y estructuras de trabajo comunes, con equipos multidisciplinares de verdad, más allá de las reuniones mensuales o los grupos de trabajo.

Una de las referencias bibliográficas del capítulo es un informe muy recomendable sobre la relación amor-odio entre el actual sistema de dependencia y el sistema sanitario español, su título lo dice todo: "Sanidad y dependencia; matrimonio o divorcio. (Atención sanitaria y servicios sociales: ¿una cuestión de integración o solo de coordinación?)". Sin embargo, si hiciéramos una encuesta sobre el concepto "sociosanitario" y su objetivo (que es como hemos traducido esa integración entre lo social y lo sanitario) nos sorprendería la heterogeneidad de las respuestas, que oscilarían entre los actuales hospitales de crónicos a la presencia de trabajadores sociales en atención primaria y en los hospitales. Pero, unir dos términos tan complejos como lo social y lo sanitario es mucho más que eso.

Eso si, que nadie se froté las manos pensando en un nivel más para añadir a los clásicos (atención primaria, especializada y el recién aterrizado "cronicidad"). Debemos huir de la gestión basada en compartimentos, en estructuras independientes que se relacionan entre sí como pueden (y les dejan). Nos quedamos como conclusión con una frase que escriben en el blog Nada es Gratis (ya que están dedicando un post a cada capítulo del libro):
"No obstante, esto supone no sólo avanzar decididamente en la coordinación sanitaria, sino considerar en conjunto los problemas de salud y las necesidades de las personas cuya autonomía está comprometida"

El propio capítulo incluye una serie de propuestas para mejorar la atención sociosanitaria, y vamos a recordar las que más nos han llamado la atención:
  • Unificar la financiación de los servicios sociales y los servicios sanitarios.
  • Avanzar en la convergencia de ambos sistemas en aspectos como los copagos, las condiciones laborales de los profesionales, sistemas de información comunes o la creación de supra estructuras únicas como un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y Servicios Sociales.
  • Proponer una cartera de servicios común y unificar la política de recursos humanos.
  • Crear equipos multidisciplinarios de atención sociosanitaria y diseñar puertas únicas de entrada a ambos sistemas para el ciudadano.
  • Integrar toda la información sanitaria y social alrededor de la Tarjeta Sanitaria Única.
Como ejemplo final, un gráfico extraído de la Encuesta TIC y salud en Cataluña sobre el intercambio de información entre instituciones. Si bien con atención primaria y especializada hay un alto nivel de intercambio, con los servicios sociales el intercambio es muy bajo.



Hay que decirlo más...