miércoles, 2 de abril de 2014

Copago, urgencias y... atención primaria



El copago vuelve a las portadas, pero no el pago por el uso de los servicios sanitarios sino una especie de "copago inverso" basado en pagar por utilizar mal el sistema sanitario. Y todo por unas declaraciones de Juan José Rodríguez Sendín en el marco de un encuentro celebrado el lunes. Algo muy parecido a lo que contamos en agosto de 2011 en el blog sobre el copago por no acudir a la consulta, que penalizaba al paciente que "olvidaba" acudir a su cita. 

Lo que ocurrió en el encuentro lo cuenta muy bien este artículo de El País, que además incluye algunas declaraciones de expertos como José Ramón Repullo o Salvador Peiró. Además, el artículo intenta ir más allá del titular polémico y explica que hay detrás de la frase de Sendín. 

Algunos colegas blogueros han dado su opinión respecto al tema. Ana, en su blog Curar a veces, ya cuenta algunos de los peligros que implicaría poner en marcha semejante medida: definición de la urgencia no urgente, el efecto pernicioso en los usuarios de renta muy baja, el cambio de papel para el médico. Desde otro punto de vista, Javier Padilla (Médico Crítico) analiza el tema del día con una triple perspectiva: económica, ética y de organización de servicios.

Pero si nos centramos en lo qué decía el presidente de la OMC, la evidencia dice que ese copago sí funciona, y que existe una reducción de las visitas a urgencias asociada a la puesta en marcha de un pago por acto, como puede verse en esta revisión sistemática publicada en Plos One en 2012. Pero se trata de una conclusión demasiado simplista, que no tiene en cuenta otros muchos factores de tipo social o ético. De hecho, la propia revisión señala expresamente que apenas hay estudios centrados en población con un bajo nivel de ingresos.

¿Y dice algo más la revisión? Pues sí, y además es una afirmación muy tajante:

"The evidence clearly demonstrates that increased numbers of primary care centers or medical doctors is associated with lower ED visits"

Es decir, la existencia de una atención primaria bien desarrollada ayuda a reducir las visitas a urgencias (sin que el incremento del horario de la atención continuada en primaria sea determinante). Sin embargo, ¿cumple la atención primaria que tenemos en España los criterios básicos de la atención primaria a la que se refiere la revisión? Desde una perspectiva organizativa puede que sí se cumpla, pero ¿se ofrecen los servicios necesarios? ¿contamos con medios suficientes y con el presupuesto imprescindible para hacer las cosas bien? Y finalmente, ¿se desarrollan bien las actividades de promoción de la salud y de atención domiciliaria?

Tal vez debamos tomarnos en serio la reforma de la atención primaria, y más viendo los datos que comenta Mónica Lalanda sobre los motivos para acudir a urgencias del hospital... Como decían Peiró y Meneu en este capítulo de obligada lectura del libro "La renovación de la atención primaria desde la consulta":
"la construcción de la atención primaria en el SNS ha mostrado importantes vicios de obra. Grietas, goteras, desperfectos y filtraciones se manifiestan en formas tan variadas como la tolerancia con la burocratización del tiempo profesional, la apuesta por un concepto de prevención un tanto desmesurado, ineficiente y de discutible efectividad, el abandono o descuido (suicida) de espacios intrínsecos y estratégicos de la AP (como las consultas a domicilio o el cuidado de los pacientes terminales), la incapacidad para gestionar aspectos centrales de su actividad (la demanda, la prescripción, la gestión del propio tiempo de trabajo) y esa autopercepción de ser la Cenicienta -cuando no el patito feo- del SNS".