martes, 7 de abril de 2015

Del sofosbuvir a la oncología: notas sobre el precio de los medicamentos



Que los medicamentos nuevos suelen ser muy caros es algo incuestionable, y más con el ejemplo real del Sofosbuvir para pacientes con hepatitis C. Aparece una innovación farmacológica en el mercado, se comprueba (inicialmente) que es efectiva y surge el problema: ¿cómo podemos financiar un tratamiento tan caro? Es más, se unen algunos dilemas que hacen el problema más complejo asociados, en parte, a la accesibilidad al tratamiento en pacientes con enfermedades raras y también al papel que están jugando las asociaciones de pacientes.

Parece que el único problema del sistema sanitario se centra en esta patología, pero por desgracia, la enfermedad de los costes está presente en muchas patologías, que suelen ir asociadas a tratamientos de altísimo coste (en 2005 ya se publicaban en España noticias de ese tipo). Un buen ejemplo es la oncología. Un reciente artículo publicado en JAMA Oncology, titulado "Five Years of Cancer Drug Approvals. Innovation, Efficacy, and Costs", habla precisamente de modelos de precios, de financiación de medicamentos y de mercados poco lógicos.

Los autores han revisado todos los nuevos medicamentos oncológicos aprobados por la FDA entre 2009 y 2013 (en total fueron 21) y su efectividad, tanto por supervivencia, como por mejora en la tasa de respuesta o por los años libres de enfermedad que implica el tratamiento. Muchas de las críticas a los laboratorios se basan en el lanzamiento de nuevos medicamentos, con mejoras mínimas en supervivencias (muy pocos meses), y a unos precios astronómicos. Este artículo de 2012 habla precisamente de este hecho. ¿Y cuales fueron esos 21 nuevos medicamentos?


Las dudas están sobre la mesa desde hace años:
- Si en un mercado teórico los precios dependen del beneficio que se obtiene, ¿por qué en el mercado de los medicamentos oncológicos no ocurre así? 
- Hay muchos análisis publicados que comparan los precios con los resultados de los nuevos tratamientos, y existen muchos casos de medicamentos con baja efectividad comparada y un precio muy elevado. ¿Es moral imponer estos precios? ¿Debe la sociedad financiar la investigación de la industria farmacéutica? En este artículo publicado en Journal of Clinical Oncology revisan varios tratamientos desde esa perspectiva.
- ¿Es ético aplicar un límite de financiación para medicamentos por año de vida ganado? ¿Vale todo para una mejora de supervivencia de 4 meses?
- ¿Seguirán más centros sanitarios la estela del Sloan Kettering cuando se negó a utilizar un medicamento caro y poco efectivo? Claro que aquella negativa tenía forma de editorial en el New York Times... La reacción del laboratorio fue un descuento inmediato del 50%, cosa que da mucho que pensar, aunque los grandes acuerdos quizás hayan diluido aquel descuento.

Con este post no vamos a resolver todas estas preguntas, y más en un tema tan espinoso como la relación entre dinero y salud. La salud no tiene precio, pero la sanidad por desgracia si lo tiene, y más en un mundo con recursos limitados. El sistema debe cambiar el modelo de financiación y aprobación de medicamentos, pero quizás la industria deba replantearse como afrontar el futuro. Al menos la aparición de medicamentos biosimilares está dando un cierto margen a los ajustados presupuestos de los servicios de salud...