viernes, 1 de enero de 2016

La revolución de los valores



El día uno de enero nunca suele pasar nada emocionante... El concierto de año nuevo, los saltos de esquí, las tardes en familia o las noches que acaban a mediodía, pero poco mas. Por eso, hace ya unos cuantos años, decidimos que era el día perfecto para publicar una declaración de intenciones. Un año entero por delante se merece un plan, o un rumbo al menos, mucho más allá del gimnasio, las clases de ingles, acabar la tesis o perder esos kilos que sobran.

2015 lo recordaremos por muchas cosas. La principal: aprender en primera persona que cuando te sales de la línea marcada, llueven bofetadas como panes. Ya lo comentamos en su momento: tuitear, escribir un blog y ciertas actividades subversivas del mismo tipo motivaron que en febrero de 2015 todo diera un vuelco. Y te dicen que no hay que destacar en nada, que lo mejor es estar callado y asentir siempre, que hay que darle la razón al jefe aunque no la tenga y blablabla... Al principio piensas que es LDC (liderazgo basado en la caspa) pero con el tiempo compruebas la razón que tenían al decir que el que se mueve no sale en la foto.

Hemos tenido muchos meses para pensar en todo lo que pasó, y las conclusiones son casi las mismas que el primer día: 
- Siempre hay algo que mejorar, algo que aprender. No queremos perder nunca esa sensación de aprender algo nuevo cada día. Así que, ante cualquier error o problema, lo primero es pensar si podemos hacer algo para mejorar la próxima vez.
- Nadie es perfecto, ni los buenos, ni los malos (si es que hay buenos y malos).
- Hay que separar claramente los principios y valores, de los caprichos. Una cosa es lo que nos define, lo que explica nuestra forma de actuar, y otra lo que determina nuestras reacciones a corto plazo. Las primeras tardan en crearse, las segundas son a veces flor de un día. Renunciar a las primeras es perder nuestra identidad, renunciar a las segundas es algo habitual.
- Tenía mucha razón Chema Cepeda cuando hablaba de los knowmads, esos profesionales centrados en la difusión del conocimiento que buscan hackear (para bien) el sistema sanitario. Y eso es algo que nunca debe faltar, centrar la energía en todo lo relacionado con el CO: colaborar, compartir, cooperar, etc. 
- Las redes sociales, las redes personales, las conexiones mágicas con otras personas con intereses similares, son las que ayudan y motivan a aprender día a día. Salir de la zona de confort es no tener miedo a romper los círculos de siempre, y así escuchar otras ideas. Si escuchas a "los tuyos", nunca haces nada mal.
- Y por supuesto, por mucho que aquel terrible día de febrero, "el interné" fuera el principio y el fin de todo, volveríamos a hacer exactamente lo mismo. Utilizar las redes sociales, compartir ideas, colaborar en proyectos, escuchar a todo el mundo y aprender cada día no es ningún capricho. Para nosotros, forma parte de nuestros valores, y no vamos a renunciar a ellos.

Ahora tenemos un año entero por delante. Habrá que aprovecharlo, ¿no?