martes, 24 de mayo de 2016

Profesionalizacion del directivo sanitario: esperando un milagro


Algunas reflexiones sobre la tan cacareada profesionalización de los directivos:


1. La objetividad en la selección del directivo es mas cuestión de actitud que de procedimiento. Los procedimientos suelen tener siempre un poso de arbitrariedad (incluso los más transparentes), por ello los valores de ser justos y elegir al mejor son la única garantía real. Suena duro pero es así...


2. Si queremos ver fantasmas, es fácil encontrarlos. Gracias a teorías como la de los 6 grados de separación, todo futuro directivo podría estar relacionado directamente con cualquier partido político. Es necesario saber separar estas relaciones de otras relaciones más sospechosas.

3. Por supuesto hay que hablar de la acreditación de los "directivos pata negra". Algunas sociedades y colectivos parece que se estén poniendo en la línea de salida para erigirse como acreditadores únicos de los nuevos directivos y de su valía. ¿Quien acredita al acreditador?

4. Todos quieren un máster. Si hasta hace 3 años era difícil encontrar más de tres o cuatro programas master sobre gestión sanitaria, ahora la oferta es infinita. Masters de todo tipo, online, presencial, mas prácticos, mas teóricos, con programas buenos y malos. Nadie evalúa estos programas y después se nota, y mucho. ¿Vale cualquier programa de formación? ¿Por qué no establecer unos mínimos?

5. ¿Donde está el recambio? Hace años en Diario Médico se publicó un artículo sobre la regeneración de la función directiva: nuevas caras, nuevos valores, etc. Y sin embargo, apenas se aprecia en el día a día. 

6. Las ultimas elecciones no han favorecido precisamente la profesionalización de la gestión. Donde ha habido cambio político, en algunos casos se ha dado un paso atrás colocando a amiguetes, devolviendo favores, nombrando a políticos locales, etc. Y donde todo ha seguido igual, el recambio ha sido mínimo: mismas caras, mismos gestos, mismas inercias. Una oportunidad perdida.

7. Hay un asunto por resolver: la carrera del directivo. ¿Qué hacemos con los directivos que tras 25 años dirigiendo hospitales públicos vuelven a la casilla de salida sin trabajo? Si son funcionarios con plaza pueden volver a su puesto de origen, pero hay otros muchos sin plaza en el sistema que se quedarían en el aire (o en su casa). ¿Aprovechamos su experiencia o pasan al limbo? ¿La experiencia implica siempre sabiduría? Sea como sea, es un problema a tener en cuenta. Pero no debe ser un obstáculo para cambiar directivos cuando sea necesario.

8. Tanta formación y acreditación debe ir acompañada por un desarrollo riguroso del puesto: autonomía de gestión, poder elaborar planes a más de 4 años, estar libre de injerencias políticas en el día a día, etc. Una cosa sin la otra no tiene sentido.