viernes, 5 de agosto de 2016

La ley de Moore, el PCORI y la tecnología


Casi por casualidad, hemos llegado a un artículo que publica la web MIT Technology Review titulado "Las siete tecnologías prohibidas sobre las que nadie quiere hablar". Como era de esperar, el artículo habla de salud y la reflexión que hacen se merece un hueco en el blog.

Esa tecnología prohibida en el caso de la salud no es otra que la tecnología sanitaria, y el tema sobre el que nadie quiere hablar es si vale realmente lo que cuesta. Como ejemplo, citan el caso del Patient-Centered Outcomes Research Institute (PCORI), un centro federal de investigación creado por la Casa Blanca para evaluar tratamientos y tecnologías. El objetivo inicial de este instituto era ofrecer información transparente que ayudara a tomar decisiones sobre costes hospitalarios mediante evaluaciones de coste-efectividad comparando tratamientos y técnicas. Sin embargo, esta misión no sentó muy bien al colectivo médico estadounidense y la AMA (American Medical Association) remitió una carta al Instituto pidiendo que en la evaluación de tratamientos NO se tenga en cuenta su coste.

¿Sirvió de algo esta carta y la presión que hicieron los grupos de presión? Pues sí, ya que el propio Congreso estadounidense incluyó en la normativa del PCORI la prohibición de hacer análisis de costes. Como se puede leer en la web oficial del instituto: "Our founding legislation prohibits us from doing cost-effectiveness analysis. We don’t consider cost effectiveness to be an outcome of direct importance to patients". ¿Por qué este afán de no incluir los costes? Es un poco sospechoso...

Acabamos con otro artículo de la web del MIT que se pregunta: si en el mundo de la informática la ley de Moore predice que cada dos años el coste baja a la mitad, ¿por qué esta ley no se aplica al mundo de la tecnología sanitaria? Y podríamos hablar de tecnología que en 2 años queda obsoleta, o de esa competición entre centros sanitarios por tener una tecnología que deslumbre más que la del hospital vecino, o de la poca evaluación que existe de mucha de la tecnología innovadora que surge en los últimos años... Cuanto más preguntas y piensas, más oscuridad.